Temas Guervaristas III

“Hoy comienza una nueva etapa” Con estas palabras Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como el “Che” iniciaba una lucha guerrillera en territorio boliviano, una guerra que tuvo sus defecciones, traiciones y muestras de inmenso sacrificio y compromiso como el de Simón Cuba (Willy) tratando de poner a salvo al Che, en lo que sería su última batalla.

La historia de la Guerrilla boliviana, es la síntesis de la historia de Bolivia, llena de mucho sacrificio, pero con traiciones y debilidades ideológicas que terminan dejando el destino del país en las peores manos.

Como señala el Che, en la apertura de su diario de campaña: “Hoy comienza una nueva etapa” para Bolivia, estamos en esa encrucijada de constituir un verdadero Estado libre, soberano y con dignidad, virtudes que Che practicaba en su vida cotidiana, sin poses de dirigente sino como quien cumple una tarea de la vida cotidiana, con la coherencia de

“un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones”.

El rostro del Che circula, desde hace mucho tiempo en manifestaciones, o campañas electorales como ocurre hoy en una Bolivia de días trágicos que se debate entre la voluntad de los pueblos originarios de mantener su presencia política y por otro lado mantener el sometimiento colonial, por parte de oligarquías regionales sin sentido de dignidad, patria o democracia.

Es poco probable que los portadores del retrato del Che conozcan un poco de la vida y obra de este hombre “el más cabal de su época” como sostuvo el filósofo Jean Paul Sartre. En Bolivia ha reaparecido la propaganda de la CIA de los años 60 – 70, con la que se pretendía empañar la figura del Che, la historia, tercamente ha demostrado lo contrario; el Che está más presente que nunca porque el imperialismo y sus mecanismos de dominio se ha convertido en el principal enemigo de la humanidad.

El Che siempre puntualizaba que somos “hijos del medio” es decir nos debatimos en medio de la cultura hegemónica y nuestra propias convicciones, así las ideas de justicia y libertad, responden a las ideas de un liberalismo aún no superado y que a veces lo asumimos como “verdad”. La ruptura de estos “moldes” impuestos desde la sociedad colonial y luego por el liberalismo republicano, son los desafíos de ruptura que han estado presentes en la historia boliviana y que nuevamente se presentan como un deber revolucionario a cumplir.

Las elecciones del 18 de octubre son la forma que hoy tiene esa vieja disputa entre sujetos históricos que han tenido sus enfrentamientos en 1536, 1780, 1810, 1899, 1952, 2000 y 2003; como siempre la razón de las armas definieron el final de estas batallas y en muchos casos la enajenación de las ideas centrales de libertad y justicia como en 1826 y 1952.

En este recorrido el Che se ganó un lugar en esta dramática historia sacudiendo una conciencia que tuvo su propia cuota de sacrificio como Teoponte en 1970.

Es tarea permanente recuperar el pensamiento guevarista como la alternativa genuinamente latinoamericana de un proceso de liberación sostenida, como sostenido es el interés para continuar con el saqueo de nuestros pueblos, por los nuevos piratas del siglo XXI, pero junto al Che diremos que “Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz”.

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