Política y gobiernos subnacionales

El momento electoral por el que estamos transitando, debe llevarnos a una reflexión acerca de las actitudes de los candidatos. Hemos visto mucho baile, música, mucha promesa de obras, en síntesis un viejo estilo de hacer política.

La despolitización de la sociedad, objetivo de las políticas neoliberales desde el año 1985, se sigue implementando en nuestro país, por esta razón hemos soportado un golpe gestado fuera del sistema político partidario.

Es nuestra obligación, en todo momento, extraer la política de ese pozo de la banalidad en la que se encuentra sumergida. En una reflexión colectiva guiados por el pensamiento guevarista hemos encontrado los siguientes puntos que pueden ayudar a la reflexión y acción, en este periodo de dinámica política electoral.

  1. Las campañas electorales se deben constituir en momentos pedagógicos de debate y análisis político-ideológico.
  1. Después del golpe existe una demanda de formación político ideológica y de acción política, diríamos una “disponibilidad de la masa” como señala R. Zavaleta.
  1. La batalla de las ideas está vigente y la estructura golpista no ha sido desmantelada, por el contrario se encuentra en plena actitud ofensiva. Candidaturas como la de Añez (Beni), Reyes Villa (Cochabamba), Pope (Sucre), Arias (La Paz), Camacho (Santa Cruz) etc. nos demuestran que existen sectores de la derecha fascista que han consolidado bases organizativas y de acción.
  1. El mensaje electoral debe tener como premisa necesaria el horizonte histórico del Suma Qamaña (Vivir Bien) y el socialismo comunitario como la construcción inmediata de una sociedad transformadora, con sus actores definidos, tanto en los municipios y en los departamentos
  1. La “conquista” de la clase media no debe ser el objetivo electoral. Como quedó evidenciado en los resultados del mes de octubre del año pasado la clase media en general vota por las opciones neoliberales que expresan un pensamiento único, patriarcal y racista.
  1. Las fuerzas populares, deben dejar de ser “receptoras” de la acción política (gobierno) y ser productoras de los cambios que se requieren en todos los ámbitos del municipio y el departamento. Consolidar el sujeto revolucionario logrando la unidad urbano – rural, es garantizar el proceso de cambio desde los gobiernos locales.

Estas puntualizaciones, son una invitación a construir la unidad de las corrientes verazmente revolucionarias, para fortalecer el instrumento político y tener claridad acerca de los gobiernos locales y su tarea de construcción del Estado Plurinacional.

La emergencia sanitaria, el contexto internacional de disputa de hegemonía y el retorno de los gobiernos progresistas de la región, nos obliga a profundizar el proceso de cambio, para evitar, nuevamente, aventuras golpistas que ya se van incubando.

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