Las fundaciones coloniales

Las fundaciones son creaciones de centros poblados, en lugares supuestamente desiertos. La materialización del hecho colonial se visibiliza con las fundaciones.

Cochabamba, el caluroso valle de Kanata, se constituyó en un punto de los mitimaes andinos, una especie de estrategia de ocupación territorial de los pisos ecológicos practicados en la planificación espacial andina. Kanata estaba pues ya fundada y organizada antes de la llegada de Jerónimo de Osorio.

Cada ciudad Boliviana, tiene una fecha de fundación en el periodo colonial, Potosí, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Tarija, La Paz, y la dudosa fundación de La Plata (hoy Sucre).

Durante siglos hemos sido condicionados a pensar como las elites, quieren que pensemos, por ejemplo en Potosí nos enseñaron, desde niños, a que antes del periodo colonial los Incas habían llegado hasta el cerro y el cerró habló y les dijo “la plata no es para ustedes, es para otros que vendrán” justificando, de esta manera, la explotación de millones de quéchuas, aymaras, urus, etc, en los socavones que re-inventaron el espacio colonial, y dieron lugar al surgimiento del capitalismo. No sé si esta leyenda se sigue repitiendo en el sistema escolar potosino.

¿Por qué “festejar” una fundación colonial? La Constitución Política del Estado, en el artículo 9 inciso 1 señala: “Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización…” entonces es preciso poner en práctica este señalamiento, comenzando a desmontar el discurso colonial de las “fundaciones”.

Si el hecho colonial ha sido un avasallamiento a los territorios de pueblos originarios, debemos desmontar la idea de un territorio desierto y que por obra de europeos se poblaron estos lugares. Junto a este proceso debemos recuperar los nombres originales de estos territorios y superar los nombres coloniales como la “Villa de Oropeza” o la “Noble y Real Villa de San Felipe de Austria”, estas acciones por supuesto que tendrán reacción de los núcleos filo europeos, como los que prefieren nombrar a Tarija como la “Andalucia”.

Estamos formateados con toda la nomenclatura colonial y no en vano pasaron más de 500 años, la república con sus 196 años de vida no logró la “independencia de la subjetividad colectiva colonial”, por el contrario la mantuvo y alimento su vigencia.

Descolonizar es re-pensar el país en claves de raíz andino-amazónica, solamente de esa manera podremos entender y combatir a los actuales representantes del pensamiento colonial que pretenden ser “dueños de la tierra” cuando todos y todas sabemos de su origen advenedizo y su acumulación mal habida.

Descolonizar es revisarnos, en nuestro fuero interno, hasta donde han calado los esquemas y relatos coloniales y si estamos en condiciones de asumir nuestra colonialidad y superarla en los actos concretos.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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