De Camacho, Mesa, cívicos y el pretexto para convulsionar el país

Está claro que si el conflicto que se presenta con el pretexto de la Ley 1386 y que tiende al fracaso, los grandes perdedores serán Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa y el Comité Pro Santa Cruz porque no supieron escuchar a su propio pueblo.

En el tono que le caracteriza al analista político de derechas en Santa Cruz, Carlos Valverde, ya se había adelantado en advertirles que el paro iba al fracaso por la carencia de fuerza movilizadora, muy diferente a lo que fue en octubre de 2019.

Camacho y su élite en pleno centro de la conspiración, nos han reafirmado su incapacidad de convencer a quienes los tenían adormecidos durante mucho tiempo, porque al hacer la convocatoria a movilizaciones no lo hace a titulo de los movilizados sino en el afán de construir un proyecto personal, el suyo y nada más, le interesa poco o nada que exista respaldo al Comité cívico o a los representantes de esas elites.

Si algún momento nos presentaban a Camacho como un peligro, porque expresaba una mezcla de autoritarismo, nacionalismo, populismo, conservadurismo, racismo, etnocentrismo, y desprecio del pluralismo, rasgos que manifiestan un posfascismo, todo ello se cae porque ya no está escrito en lo que demanda el núcleo de esas elites que quieren otra cosa.

Camacho y los cívicos han sembrado dudas sobre esas normas y ahora se justifican en algo que los medios “serios” posicionaron la semana pasada con base en rumores en redes sociales, a pesar de la aclaración de parte del Ejército Nacional: las Fuerzas Armadas están “acuarteladas” para reprimir el paro de los gremialistas, que por eso movilizaron tropas y armamento en los últimos días.

Camacho, había dicho que “no es habitual este desplazamiento de tropas en democracia”. ¿Camacho hablando de democracia? Camacho hablando del papel real de las Fuerzas Armadas cuando fue su padre que avaló su participación para participar del golpe!! Es otra gran contradicción.

En el otro lado, el líder de CC, Carlos Mesa es otro que en el occidente del país se quedó, primero, con los crespos parados al enterarse que su gente hizo show en plena Asamblea Legislativa pasando la dura experiencia del transfugio que ni él se la esperaba. Y segundo, ahora se limita a tuitear, aunque a la hora de poner la cabeza en la almohada debe recordar su protagonismo en otro show de la sucesión inconstitucional de Jeanine Áñez.

Aquel noble señor “Ex presidente de Bolivia, Historiador, periodista y político.” Ex presidente, ya lo dijimos, por accidente, ¿historiador? ya señalamos la duda, periodista posiblemente… pero político!! le queda muy grande el adjetivo.

No debemos olvidar su incapacidad para hacer gestión pública, incapacidad que lo llevó a renunciar en varias oportunidades, declarando públicamente su vocación pedigüeña y su absoluta carencia de pensamiento e ideología propia.

Perdonar a los actores de un largo proceso de conspiración, no contra un gobierno, sino contra un Estado, cambia cualitativamente la gravedad de lo acontecido en noviembre del 2019, no se trató de “sacar del gobierno a Evo Morales” sino de retornar al viejo Estado colonial-republicano, en eso radica la gravedad de los acontecimientos de noviembre.

Es más fácil inventar trampas a instalarse en escenarios mediáticos y de redes sociales que les son afines, que una lecto-escritura de un proyecto político alternativo. Y para intentar su instalación figuran los comités cívicos a la cabeza del Pro Santa Cruz que utiliza la ley como pretexto para convulsionar el país.

Estamos nuevamente en la disyuntiva de recuperar los contenidos fundamentales del Estado Plurinacional frente a esos vientos conspiradores y de los que aun agitan el retorno al viejo Estado Colonial-Republicano.

*Luis Camilo Katari, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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