Luis Arce: ¿Liberal?

El “dejar hacer, dejar pasar” es la frase emblemática del libre mercado, esa ausencia total del Estado en las cosas económicas, pero como bien sabemos la economía es sobre todo política y en esa medida tiene su efecto en el campo político.

El gobierno de Luis Arce en su primer año, ha tenido una actitud muy cercana al “dejar hacer y dejar pasar”, peligrosamente cercana, especialmente referida a la convivencia con personal ligado al gobierno de facto.

Han circulado cientos de nombres con cargos y lugares de trabajo denunciando su relación con el gobierno de facto o haber sido activistas de partidos como ‘Creemos’ o ‘Comunidad Ciudadana’, las denuncias no tiene hasta hoy una respuesta de aclaración o de acción.

El voto recibido por Luis Arce contiene dos vertientes principales: una, el denominado “voto duro” que responde a la estructura del Instrumento Político (Pacto de Unidad) y, el “voto democrático” que no son precisamente militantes del MAS, pero que practican la democracia como norma de vida y se encuentran principalmente concentrados en los centros urbanos.

El voto duro tiene su dirección política: Evo Morales y estamos siendo testigos de los problemas internos que tiene de las disputas de poder, magnificados, ciertamente por la prensa al servicio de los intereses económicos y sociales del bloque colonial.

Estas acciones puestas en agenda por los medios de comunicación, claramente están destinadas a desgastar al gobierno de Luis Arce, quién internamente está contribuyendo, a este objetivo.

Los no militantes del MAS pero que prefieren la democracia a una dictadura, tienen formas de manifestarse principalmente las redes sociales y también los círculos sociales que frecuentan, es ahí donde circula el sentimiento de inseguridad y falta de certeza en el actual gobierno.

La pérdida de confianza por parte de la población en el gobierno de Luis Arce, no lo perjudica únicamente a él y su gestión sino que va minando la posibilidad de consolidar el proceso histórico de reformas estructurales evidentes en este último tiempo como es el tema de la justicia y el narcotráfico. Solamente un cambio estructural puede frenar esta costra colonial llamada “justicia” en Bolivia.

Volviendo al tema del “dejar hacer dejar pasar”, solamente un gobierno que tenga la fortaleza de tomar medidas en todos los campos que se requieran, garantiza la confianza necesaria para consolidar conquistas y renovar transformaciones; esa falta de confianza ha quedado demostrada en las cuatro derrotas políticas que acumula Luis Arce y ya es tiempo que escuche la voz que le dice: “ahí va el rey desnudo” como en el cuento, de lo contrario la burbuja del poder, que desde siempre se fagocita al ser humano, destrozará toda posibilidad de horizonte histórico en el camino del vivir bien.

La historia de la humanidad está plagada de hechos humanos que sucumbieron a los deleites del poder por el poder mismo; en cierta medida la historia es la lucha entre el poder, el individuo y la comunidad, la Europa invasora nos trajo el poder individual, dejando aplastada la comunidad, desde entonces hemos reproducido esa forma de poder.

La nueva Constitución Política ha recuperado como sujeto histórico a la comunidad y es ella quien manifiesta su perplejidad por la convivencia entre el gobierno, ministros liberales sin vínculos con la ideología del Vivir Bien y una burocracia interesada en su beneficio personal.

La coyuntura política exige definiciones, mensajes y hechos que devuelvan el impulso y energía necesaria al conjunto del pueblo boliviano para apoyar incondicionalmente al gobierno, por supuesto que la derecha política y el bloque colonial seguirán con su estrategia de desgaste y ruptura del Instrumento Político, y la respuesta a estas acciones requiere abandonar el “dejar hacer, dejar pasar” y comenzar una ofensiva política que permita recuperar el proceso de transformación que lamentablemente hoy se ha estancado.

El país, la región y el mundo esperan las señales que Bolivia, ha estado generando, debemos retornar al Q’apaj Ñan, y seguir la larga marcha que aún nos queda.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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