Etiqueta: Proceso de Cambio

  • El desafío de la juventud boliviana: resistir el fascismo y defender el proceso de cambio

    El desafío de la juventud boliviana: resistir el fascismo y defender el proceso de cambio

    Entrevista a Valentina Enríquez

    Este sábado 09 de noviembre se llevó a cabo en la ciudad de La Paz el Encuentro Nacional de Jóvenes Antifascistas, con la presencia de delegados y delegadas de diferentes departamentos de Bolivia. Valentina Enríquez, una de las responsables que tomó bajo su cargo la organización del evento, amplía para Venceremos [V] los alcances y perspectivas de este promisorio encuentro.

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  • La agenda oculta

    Desde hace un par de años, la agenda política del país tiene, como principal protagonista a la disputa interna del MAS. Independientemente de los personajes. Este sujeto colectivo -el MAS- que ha sido producto de una larga acumulación de fuerza y pensamiento, actúa como una espesa niebla que impide ver el contexto regional y mundial que se debate en la guerra geopolítica entre las antiguas potencias emergentes de la segunda guerra mundial y hoy con un nuevo actor como es la China.

    La política, como herencia colonial, ha determinado una mentalidad de dependencia de los “caudillos” como fueron Pizarro y Almagro que se disputaron el poder en estas tierras. Los incontables golpes militares y el poder de las roscas oligárquicas regionales, han definido la forma y contenido de nuestro devenir político. Este sombrío panorama ha sido alterado con la creación del Instrumento Político “brazo político” de la CSUTCB primero y después de las tres organizaciones nacionales que agrupan a la mayoría de pueblos originarios, este “Instrumento” ha hecho posible que la política tradicional sea desplazada del gobierno y se dedique a la permanente conspiración contra un “gobierno de indios”, ¿pero realmente gobernaban los indios?

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  • Vamos cruzando los ríos de sangre

    Vamos cruzando los ríos de sangre

    La figura que titula esta nota viene de un hecho político vergonzoso en la historia de Bolivia. Fue cuando el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que había aportado con su cuota de sangre y sacrificio a la recuperación de la democracia, decidió pactar con su verdugo, el dictador Hugo Banzer, para formar un gobierno de coalición en una época neoliberal en la que hasta los votos de legisladores eran parte de la libre oferta y demanda. Funcionó y se hicieron “gobierno a como dé lugar”, pero el pueblo les pasó factura. Hoy no son nada y gozaron del pasanaku conservando una administración anodina y corrupta; dejando atrás las banderas de la izquierda.

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  • La estrategia imperialista

    La estrategia imperialista

    Sabemos muy bien que la vieja máxima de divide y vencerás, ha sido y es una de las armas más letales para derrotar los procesos revolucionarios en el mundo y por supuesto en Bolivia.

    El «divide y vencerás», en Bolivia, fue implementada durante el periodo de rebelión popular en 1952 que terminó destruyendo desde el interior al MNR y al pensamiento revolucionario. Las fracciones del MNR lograron dividir el movimiento campesino de Cochabamba, del Norte de Potosí y luego a nivel nacional, enfrentaron a campesinos contra los mineros. Siles Suazo trató de dividir a la COB fundando la paralela COBUR, por su lado el golpista René Barrientos unificó al movimiento campesino con el Pacto Militar Campesino y ahondando los enfrentamientos con los mineros. El dictador Banzer utilizó la figura de Coordinadores Laborales, para anular la fuerza de la COB y de los sindicatos.

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  • La unidad para recuperar la democracia

    La unidad para recuperar la democracia

    Desde el año 2006, nos encontramos en un proceso de transición hacia la consolidación de un Estado Plurinacional y un sistema democrático comunitario. Como todo proceso de transición, este periodo es una lucha por el poder y no solamente del ejercicio democrático, de ahí que lo que ocurre hoy forma parte de ese entramado difícil y sabemos muy bien que continuará.

    Ese esfuerzo leal y consciente fue labrado no por una sigla, no por un gobierno sino la constancia y la convicción de las organizaciones sociales quienes son las que encaminaron desde el año 2000 el llamado “proceso de cambio”.

    La reconquista de la democracia tras el asedio de un episodio de dolor en 2019, fue también obra de las organizaciones sociales, que pregonando una sólida unidad, abrieron el camino para que esos grupos de poder económico y político de ayer no vuelvan más quebrar el orden constitucional y democrático.

    El X Congreso del MAS del pasado fin de semana marca un nuevo episodio en la historia boliviana porque sus señales claras de inicio, fueron pedir la unidad frente a un escenario que buscaba generar caos y desestabilización, fracturar aún más a las organizaciones sociales.

    En la apertura del evento, dirigentes y autoridades nacionales manifestaron al unísono que la intención es para unir al pueblo y luchar contra “el individualismo, el miedo y la violencia”.

    Añadieron que el instrumento político es para luchar contra la “dedocracia y la partidocracia” y agregaron que cuando hay culto a la personalidad, prevalece la imposición y todos tienen que pensar como “le conviene al caudillo”.

    Mientras algunos voceros de la derecha ponen en la mesa del debate que el país vive un desorden institucional entre los cuatro órganos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral) que un poder puede decirle a otro que no cumpla sus propias normas y eso pone en riesgo, incluso, las elecciones generales de 2025, existen otras voces que justifican que lo manifestado por una Sala Constitucional de La Paz que ordenaba al TSE supervise el Congreso del MAS, porque contiene más de una decena de argumentos para sustentar esa determinación, promueva acciones que desde sus normas legales están facultados para encarar el evento.

    Pero también responsabilizaban al ente electoral que las dos facciones (evistas y arcistas) estén enfrentadas por el control del partido político y no es posible que continúe la confrontación y división, al no supervisar el Congreso de El Alto.

    Otro de los argumentos que señala es que, pese a la controversia generada por los dirigentes, el TSE debe precautelar los derechos políticos de los militantes que quieren desarrollar el congreso para elegir a sus representes.

    Finalmente, es un error cometido por el Órgano Electoral, y no hablamos de un error de interpretación o aplicación normativa, uno verdaderamente inaceptable, cual es la lectura del estatuto del MAS-IPSP “tuvo que ser enmendado por la jurisdicción constitucional”, señala otra parte de la resolución.

    La más grave de las crisis políticas que vive en este momento el MAS, impide consensos y la viabilidad de proyectos de ley emanados desde el Órgano Ejecutivo. La crisis interna afecta la gobernabilidad del país y pone en riesgo incluso a las elecciones de 2025.

    Recordemos que, en 2016, Evo Morales desconoció un referéndum en el que perdió y, posteriormente, fue habilitado como candidato a través de una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional.

    Actualmente, en la legalidad de los congresos, recordemos que una Jueza de Ivirgarzama el pasado año, decidió anular la resolución del Tribunal Supremo Electoral que declaraba improcedente el recurso extraordinario de revisión que planteó el equipo jurídico del MAS, sin embargo, ahora, curiosamente el ala “evista” cuestiona la decisión de la Sala Constitucional de La Paz.

    Por todo ello, ante las fuertes presiones que anuncian los agoreros de la desestabilización de continuar en llevar adelante bloqueos, paros, incluso amenazas de ir a Tribunales internacionales, no son los medios más apropiados, a ello se añade que la terquedad y el cerrarse al dialogo, no son instrumentos útiles para forjar la unidad en democracia.

    Los reiterados llamados a la subversión de la “nueva oposición” boliviana, ya han fracasado. Recordemos otros escenarios de cívicos violentos los pasados años. Muchos atribuyen esos fracasos a intereses particulares, porque ya están en campaña electoral y los otros continúan en la búsqueda de cuotas de poder.

    La tarea de construir un Estado Plurinacional, pasa por esta dura resistencia y el pueblo tiene que estar preparado, para ello, primero es la defensa de nuestra democracia, el respeto a las organizaciones sociales que exigen que no se las manipule y utilice como escalera para las elecciones.

    Las presiones por parte de los “desesperados del poder” no faltarán en este escenario que ya se va calentando y quienes están en el ojo de la tormenta serán pues los vocales del TSE quienes, por más justificativos encontraran una piedra en el camino. En este caminar tiene que estar el pueblo quien acompañe como garante de un proceso que ya va por encima de los agoreros de la antidemocracia.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • Mirar el bosque para cuidar el árbol

    Mirar el bosque para cuidar el árbol

    Palestina, es el ejemplo más dramático de la indolencia mundial respecto al genocidio, la propaganda de un marcado individualismo y la muerte de lo común y colectivo, nos ha convertido en los productos mejor acabados de la robótica.

    El obrar imperial ha logrado enajenar, ya no la fuerza de trabajo, sino la conciencia de la existencia, los marxismos ortodoxos nunca dieron importancia a la subjetividad, no calzaba con la raíz materialista de su contenido filosófico; hoy estamos pagando las consecuencias de esa falta de comprensión de la compleja construcción del ser humano; “la religión es el opio de los pueblos” se repite hasta el cansancio, cuando es uno de los motores que materializan las acciones, Israel “el pueblo elegido por dios” es el mejor ejemplo; en el caso de Bolivia la biblia tratando de enterrar la espiritualidad de los pueblos originarios.

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  • El Proceso de Cambio…agoniza?

    El Proceso de Cambio…agoniza?

    Ante la pregunta sarcástica en pleno ambiente convulsionado en el MAS y sus dos facciones ¿De qué lado estas ahora? la respuesta para no complicarse de muchos es muy simple: “soy del proceso de cambio”, sin embargo, una afirmación en tono dudoso.

    Ese clima político ha llegado a niveles muy perversos, y por supuesto genera un mayor ambiente de incertidumbre que no favorece a nadie, bueno quizás para futuro a la derecha racista, que empieza a frotarse las manos por las posturas que se visibilizan en ambos bandos.

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  • Nila Heredia: “la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización”

    Nila Heredia: “la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización”

    En este diálogo con Correo del Alba, como parte de una trilogía donde acudimos a otras voces del espectro político de la izquierda para pensar la actual coyuntura en Bolivia, Heredia profundiza en las raíces del Proceso de Cambio, su desenvolvimiento, las expectativas iniciales y su burocratización paulatina, para, finalmente, identificar algunos elementos que faciliten la construcción de un proyecto socialista.

    La doctora y exministra de Salud, Nila Heredia, cuenta con una amplia trayectoria en las luchas políticas y sociales, siendo una de las mujeres más destacadas de las izquierdas de Bolivia. Exguerrillera del Ejército de Liberación Nacional (ELN), hace dos décadas contribuyó a la fundación del Movimiento Guevarista (MG), organización en la que milita actualmente.

     En los últimos meses la escena política criolla, entre otras cosas, ha estado marcada por la división al interior del MAS, ¿cómo interpreta tales rencillas públicas en el partido más importante del país? ¿Hay un agotamiento del Proceso de Cambio o programático del oficialismo o puede tomar un nuevo aliento?

    Las tensiones al interior del MAS no son nuevas, aunque se han puesto en evidencia y de manera ruda en una política poco entendida como debate en base a proyectos, reflexiones y propuestas sustentadas ideológicamente; por el contrario, hoy prima el insulto, la diatriba e incluso acciones de hecho, con lo cual se ha desmoronado la base sustantiva del proceso, entendida esta –como en todo proceso revolucionario– como la consciencia de clase del sector dirigente, en nuestro caso los campesinos y obreros, el primero con poca formación teórica pero con enorme experiencia combativa, los segundos dispersos, fragilizados y abandonados de la formación y práctica políticas. En todos los casos a los partidos les remplazaron las ONGs.

    Desde el inicio mismo del periodo gubernamental, en 2006, se fueron evidenciando miradas, estrategias y objetivos finales diferentes, aunque por comprender el proceso inédito, la fuerza y personalidad presidencial –a quien había que blindar–, la izquierda debilitada fue concediendo, entendiendo que era necesario resolver los problemas más agudos de la población, la pobreza y las desigualdades sociales, y postergar los pasos que había que dar en la búsqueda de alcanzar la sociedad socialista comunitaria.

    Es evidente que esa etapa de “enamoramiento” comenzó a tener fricciones por la modificación de artículos e incisos de la propuesta de nueva Constitución Política del Estado (CPE) aprobada por la Asamblea Constituyente, significando concesiones determinantes en el futuro del proceso político iniciado en 2006. Con la seguridad que le daba al gobierno de Evo, la aprobación y puesta en vigencia de la nueva Constitución (modificada), el equipo político conductor –de su confianza– inicia la construcción de un proceso ejecutivo dirigido a burocratizar el proceso político mediante: 1) el reemplazo de la estructura ejecutiva y dirección del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP), el instrumento político del MAS, por la delegación a los ministros, muchos de ellos nuevos en la vida política y ejecutiva; 2) el reemplazo de la articulación fluida con los movimientos sociales por una representación burocratizada, gentil y hasta sumisa; y 3) la falta de estructuración y fortalecimiento de la estructura partidaria, lo que derivó en la concentración del poder en un grupo de personas y al interior del mismo el anidamiento de quintacolumnistas interesados en medrar del poder, con las trágicas consecuencias actuales.

    Como resultado, el proceso dirigido al socialismo comunitario quedó estancado en otro nacionalista popular con tinte antiimperialista y antineoliberal, pero de ninguna manera anticapitalista y menos socialista. Lastimosamente, dadas las tendencias y actitudes antagónicas, hasta bestiales, particularmente dentro del MAS, no se permite tener esperanzas de recuperar parte del terreno perdido a no ser que el presidente Arce y su equipo planteen una línea programática que recobre los ideales sustantivos puesto en la nueva Constitución y comprendiendo la situación política internacional trace estrategias llamadas a fortalecer las políticas de protección a la soberanía nacional en la explotación de los recursos naturales y genere una política agraria para el Occidente y los Valles. Siempre es posible, pero es preciso un equipo claro políticamente y técnico, que la actual gestión no posee. 

    Un tema singular, a mi juicio fundamental, es la reforma de la educación superior. El sistema universitario ha abandonado no solo los principios universitarios, sino que se ha convertido en un espacio de trabajo cansino hasta parasitario, negligente, corrupto y sin fines de ciudadanos para el bien común, ni decir antiimperialista ya que esta es una palabra mayor para la actual universidad. No dudo que haya docentes e investigadores,  profesionales con experiencia honorables, pero estos no pesan en el quehacer universitario actual. Esta es la institución que forma a los profesionales y técnicos, con bajos niveles de formación y con poca o sin formación ciudadana constructiva para una patria que la necesita y pone sus esperanzas en ella.   

    Numerosos políticos, cientistas sociales, comentaristas de todo tipo, entre otros, últimamente vienen planteando que estamos ante una crisis institucional profunda enmarcada en el tema de la irresolución de los problemas de Justicia, la imposibilidad de acción de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), la irrupción del Tribunal Constitucional (TC) como un árbitro por sobre el resto de los poderes del Estado, una economía contraída, un alto desempleo, inflación ascendente, etcétera. ¿Cuál es el diagnóstico que hace de la coyuntura actual? ¿Cómo lo caracterizaría?

    La aprobación de la nueva CPE, sin dudas, generó una fuerte esperanza por las connotaciones políticas y estructurales en tanto para cualquier ciudadano significaba el funcionamiento respetable, respetuoso, honesto, ecuánime, equilibrado y altamente productivo de todos los poderes u órganos del Estado. Sin embargo, me parece que las propias autoridades la han disminuido y utilizado, logrando confundir a unos y a otros.

    La actitud corrupta del Poder Judicial, congénita y estimulada por los distintos gobiernos –salvo honrosas excepciones–, es el guardaespaldas de gobernantes que a la vez de utilizarla han sido utilizados por este. La sorprendente y desfachatada actitud actual de este Órgano, bajo la complacencia de unos y otros, los ha llevado en constituirse en un suprapoder, resultado además de la deficiente formación técnico y sobre todo ética. A su vez, el irresponsable funcionamiento y rendimiento de los miembros del Órgano Legislativo, debido a las deficiente formación y asesoramiento técnico, sumado a la defectuosa formación política de sus miembros –que junto a los gobernantes de ayer le han dado bastante poder–,  ha transformado ese instancia en la escuela de lo que no se debe hacer. Hoy se han vuelto un órgano abusivo, irreverente e ineficiente, poco o nada respetable.        

    Con turbulencias y todo, pareciera que el masismo continúa hegemonizando el tablero político local, ¿hacia dónde debe mirar la izquierda? ¿Qué horizontes debe trazarse una izquierda con vocación anticapitalista real?

    Un “masismo” deformado amenaza y busca continuar gobernando; un masismo que ha dejado de representar los principios y postulados originales, aquellos inspirados en la lucha antineoliberal, anticapitalista, verazmente popular, respetuosa, constructiva. En ese contexto, considero que la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización, sin perder el objetivo central de construcción de gobiernos verdaderamente socialistas.

    Considerando que el contexto mundial, en lo que caracteriza al Tercer Mundo, está dado por el desarrollo científico tecnológico, de la modificación de las formas de trabajo, de la explotación indirecta, de la concentración de la riqueza a través de la banca y finanzas, de la manipulación genética, del uso más universal de la energía nuclear, de la producción de artículos y formas atractivas de esclavización de la población, del usa y tira, de la invasión de la chatarra, de la destrucción de la manufactura y el artesanado, invita a las organizaciones de la izquierda socialista estructurada bajo principios proletarios a, mediante nuevas formas de organización, hacer fluir la presencia organizada y acción de una juventud que hoy necesita construir objetivos comunes, construir futuros. Hoy, si bien los jóvenes, tienen más oportunidades y acceden a formaciones universitarias, a la vez se encuentran en sociedades con pocas oportunidades de aplicación de su formación. El mercado no solo no abastece, sino que ya no los necesita, hoy precisa mejores y más densas formaciones.       

    En las últimas semanas hemos visto un acuerdo entre el Gobierno y las patronales para tratar de revitalizar la economía, con propuestas conocidas por todos. ¿Le parece tal acuerdo pertinente o popular?

    Este acuerdo continúa siendo una extensión de las franquicias que el Estado ha ido dando al empresariado, un mecanismo dirigido a mantener las granjerías empresariales en desmedro de políticas productivas para las clases medias y populares, quienes se mantienen  produciendo con esmero productos poco y mal protegidos y que se ven forzados a competir con productos que ingresan con toda facilidad al país.

    Finalmente, desde una perspectiva socialista, ¿qué otras respuestas debieran darse para fortalecer el campo popular? En ese mismo sentido, ¿cuáles son los retos para el conjunto de la izquierda local en el momento actual?  

    Se deberá generar un plan de desarrollo productivo, protegerlo y estimularlo con un sólido apoyo técnico con profesionales realmente capacitados y fuertemente exigidos en base a metas medibles.

    Siendo la juventud el sector de la población y sujeto histórico para la modificación de las condiciones socioeconómicas del país, la universidad debe jugar un rol importante, papel que ha sido dejado hace varios años.

    Fuente: Correo del AlbaJavier Larraín Jefe editorial