El Juanca, como le decíamos, fue siempre un camarada, en la acepción de Pablo Neruda: un camarada, es más que un amigo, es más que un hermano, es un revolucionario. Con convicciones cristianas y dialécticas, siguió la ruta marcada por Luis Espinal, “gastar la vida” en favor de su pueblo, fue así en toda su militancia revolucionaria, por ello, en noviembre de 2019, se quedó

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