Salud y política

Una candidata de Comunidad Ciudadana en declaraciones públicas, pide que en estos momentos los partidos deban separar la salud de la política. Esta declaración puntualiza una narrativa implementada desde abril y que pretende aislar un contenido central de la política que es el poder.
Pretender separar la salud de la política es una postura idiota, debido a que las políticas de salud, obedecen a una determinada forma de distribución de los recursos, de identificar las prioridades en tanto población, territorio e intensidad de la prestación de servicios de salud. En síntesis la salud pública es directamente proporcional al pensamiento político de los gobernantes.

En estos momentos claramente tenemos un gobierno de orientación neoliberal, por tanto la salud está considerada como un negocio y no es necesario realizar esfuerzos para demostrar esta afirmación, basta enumerar los actos de corrupción en la compra de insumos para atender la crisis sanitaria.
El gobierno hace política con la salud todos los días, en las demostraciones de poder arbitrario como la intervención a una propiedad privada; en la libertad de precios que imponen las farmacias; en derrochar recursos económicos para repintar hospitales para que puedan ser utilizados, en anuncios que nunca se cumplen como la donación de 500 respiradores.

La salud, como cualquier otro campo de la realidad, es altamente política, negar esta relación repetimos es una idiotez, peor si los que sostienen esta opinión pertenecen a un partido o corriente política porque nos están demostrando que no saben en qué aguas pretenden navegar.
Más o menos desde 1985, cuando se aplica el neoliberalismo en Bolivia, existe una corriente de pensamiento que pretende retornar a una práctica política de elite, es decir, negar que la política sea todo acto humano en la relación de Estado y Sociedad. Esta corriente excluye como actores de la política a los ciudadanos comunes, por considerar a la política como una actividad exclusiva de la “clase política”, por eso afloran los complejos coloniales del saber único occidental y el racismo como último argumento de poder.

Cuando el pueblo exige elecciones está cuestionando la política de salud del gobierno, que no puede responder a la exigencia del momento debido a su pensamiento político. Desde nuestro punto de vista podemos afirmar que “fuera de la política todo es ilusión”, parafraseando a un teórico del Estado.
La mirada señorial que tiene Comunidad Ciudadana se encuentra alineada en la matriz colonial de nuestra formación social y que ha tenido un entronque histórico con el neoliberalismo y los estamentos más conservadores de nuestra sociedad.

Para pesar de estas corrientes excluyentes y señoriales, los pueblos originarios, los sectores populares urbanos, se encuentran ejercitando sus derechos políticos, limitados por el orden dictatorial de gobierno, pero haciendo política, en las calles en las redes sociales en los barrios y en los mercados, es esta potencia política del pueblo que ha derrotado a muchas dictaduras.

Entonces los pedidos de “separar la salud de la política” está bien para quienes discuten acerca del sexo de los ángeles o de la inmortalidad del cangrejo, pero no para los seres humanos de carne y hueso que se mueven en el territorio de la incertidumbre que hoy comprende todo el territorio boliviano.

Solamente con más política y mejor política tendremos más y mejor salud.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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