Niñas Malcriadas

Un par de noches atrás nos fuimos a dormir un poco menos emputadas de lo normal al enterarnos de la gloriosa detención de Yassir Molina, cabecilla de la agrupación criminal parapolicial denominada como la Resistencia Juvenil Cochala, pero nos emputamos de nuevo al enterarnos de que el señorito quiere deslindarse de todos los cargos que pesan sobre él para evitar ir a la cárcel y que ahora, fue dotado de libertad irrestricta por falta de pruebas. #YaPuej

A ver, estamos ya hasta el padre de que se les seque la memoria cada vez que el fascismo más puro y duro se nos posiciona en frente, así que venimos a refrescarles la memoria sobre quién es este nefasto personaje. Ah, sí, y antes de que vengan los pitifachos a hablarnos de «persecución», las Niñas Malcriadas queremos dejar en claro que la detención de Yassir no tiene nada que ver con las detenciones de Jeanine Áñez, ni Álvaro Coímbra, o Rodrigo Guzmán. Sabemos que su detención se debía a todos los destrozos y la portación de armas caseras y convencionales en la ciudad de Sucre, donde él y su grupo irregular produjeron una serie de estragos, especialmente en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado. Bla, bla, bla, y así, camaradas, podríamos continuar sobre los primeros cargos que le dieron, pero venimos a decirles que no nos la charlan con «falta de pruebas». Pruebas sobran y el proceso contra este criminal no está ni cerca de incluir todos los sucesos en los que se destapa su asqueroso racismo en contra de la voluntad popular y los movimientos sociales.

Nosotras nos acordamos, Yassir, de cómo surgiste en tu colectivo paramilitar, cual pez en el agua. Empezaste siendo parte de aquellos siete jóvenes asegurándose «sin militancia política», pero con un claro rechazo a la figura del mandatario – en ese entonces – depuesto de Bolivia, Evo Morales, y de todo lo que representaba. Te vimos actuar como fuerza de choque frente a cualquier movilización, no sólo de la militancia del MAS, sino también frente a las organizaciones que se decían solidarias con la clase trabajadora, las movilizaciones de los pueblos y naciones indígenas, y las de mujeres de base autoconvocadas. Fue entonces, cerca y de cara a las elecciones generales, que empezaste a perfilar a tu juntucha como una «institución de resistencia» que buscabas extender a nivel nacional. ¿Con qué cara te atrevés a expresar públicamente un supuesto desligamiento de toda política cuando tus vínculos con líderes cívicos como Camacho y el asesino de Manfred son innegables?

Te vimos a vos y a los motoqueros expulsar de lugares públicos a mujeres de pollera y golpear a campesinos que encontraban en la calle, sin siquiera saber si formaban parte de actos políticos o no. Fuiste vos uno de los personajes más cercanos a Murillo, quien en todo momento evitó que las entidades del orden lograsen desarticularlos, demostrando que las autoridades del gobierno de facto los apadrinaban. Sabemos que fueron vos y Roger Revuelta, integrante de tu bancada, quienes apuñalaron a Adair Pinto y amenazaron con violar a su hermana por la labor periodística que desempeñó. Sabemos cómo amenazaste con violar y secuestrar a varias de nuestras compañeras de la Articulación Sororidad Bolivia. Encapuchados y motorizados, sabemos que fueron tu séquito y vos quienes esparcieron el terror a través de la ciudadanía cuando acosaban, amedrentaban y exponían a nuestras compañeras cochalas con violencia verbal y psicológica. Los vimos cuando esa noche cercaron la Asamblea Legislativa Departamental en Cochabamba para evitar que se pueda llevar con normalidad la elección de vocales y cómo atacaron y agredieron a la población al día siguiente cuando estos se autoconvocaron para las vigilias. Sabemos lo que le hiciste a la alcaldesa de Vinto y como la desvestiste, le cortaste el cabello y la llenaste de pintura hasta el punto de dañar su integridad y humillarla como a un animal. Fuiste vos quien envió portadores de COVID-19 al trópico de Cochabamba para provocar un contagio masivo. Y sí, Yassir, sabemos también que justificás tu accionar bajo el paraguas de «defender la democracia», esa misma «democracia» que ocultaba racismo y fascismo y por la cual se marchó durante 21 días.

Vos y los motoqueros agredieron físicamente al movimiento campesino autoconvocado, que en toda su lucha intentaba llevarnos a elecciones que nos sacarían del régimen de facto. Sabemos cómo semanas atrás, Murillo había asegurado la compra de gases de largo alcance para reprimir durante una cantidad de seis meses y como les había otorgado a ustedes reconocimiento. El mismo en el que vos y tu asquerosa prepotencia se revolcaban mientras usabas aviones del Estado para transportarte con semejante inmediatez. Vos fuiste cómplice del golpe de Estado, Yassir, y lo usaste, junto con el dolor de las víctimas del mismo, para que los motoqueros lograsen popularizarse. ¿Y ahora, Yassir? ¿De qué tenés miedo? ¿Qué hacen todos tus amiguitos escondidos en el Comité Cívico Pro Santa Cruz? Fácil, entre fascistas se protegen.

Las Niñas Malcriadas le decimos a quienes nos leen, que vos, en realidad, no sos nadie sin la venia de sectores fascistas de la sociedad, la iglesia católica y los políticos de ultraderecha que escondieron la barbarie de tu movimiento. Sos violentamente y en carne propia la idea racista de los «defensores de la ciudad» frente a la «invasión de los indios». Sos un maldito criminal y nos pronunciamos en contra tuya porque nos aseguraremos de que vuelvas a la celda de la cual te soltaron. Llamamos a una colaboración y unidad de población para la presencia de acusaciones sobre los verdaderos cargos por los que la RJC debería ser procesada, afín de recordar y determinar que la posible definitiva libertad de estos individuos es muy peligrosa, y de que en nuestros espacios y en nombre y respeto de la memoria de las víctimas que dejó el peso del golpe de Estado, el fascismo, no pasará.

#JuicioPenalParaLosMotoqueros

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