Las homilías encubridoras

Todos los domingos los feligreses de Santa Cruz y del país, soportan los sermones (homilías) del cura Sergio Gualberti, quien con el báculo en la mano, ordena las conciencias de acuerdo a los intereses de los conglomerados económicos regionales.

Es innegable que la jerarquía religiosa (católica y evangélica) se encuentra, políticamente, al servicio del encubrimiento del “modelo cruceño de saqueo”, pues ningún sermón ha cuestionado este pecado. Es más, son los propios medios de comunicación privados que amplifican esos discursos como si fuera la única “palabra de Dios”.

Los viejos Barones del Estaño, amasaron sus fortunas sobre la base de la explotación de los mitayos modernos: los mineros, que cuando se rebelaron contra los patrones recibíeron la metralla de quienes deberían protegerlos de todo tipo de explotación.

Los “Barones del Oriente” han creado otras formas de explotación, como el avasallamiento a los territorios de naciones originarias, como el privilegio de las subvención a los carburantes, que es una explotación indirecta de todos los bolivianos y ahora, ha quedado demostrado, con el saqueo de dineros públicos involucrando a instituciones como piezas de un complejo rompecabezas de corrupción.

Los sermones dominicales han servido para adormecer las conciencias de un pueblo que no se merece las autoridades que tiene, que no se merece el saqueo sistemático de sus recursos, cuando las autoridades demandaban mayor presupuesto al gobierno central.

La pirámide del saqueo invertía el dinero en inmuebles y movilidades, actitud de ostentación, cuestionada por los verdaderos cristianos, pero que no mereció ni una palabra en los sermones. Nicómedes Antelo y su lucha por las regalías del 11% seguramente no pensó que esos recursos serían privatizados en cuentas personales.

El sinuoso recorrido de la Iglesia católica en la historia de nuestro país, tiene momentos de clara adhesión a los intereses populares, como Mauricio Lefevre, Julio Tumiri, Gregorio Iriarte, Luis Espinal, los curas “mineros” de Potosí, y muchas religiosas que silenciosamente apoyaron las reivindicaciones de obreros, pueblos y naciones originarias.

Pero también existen los que apoyaron el golpe de García Meza, los que bendicen las armas de represión y los que desde los púlpitos defienden a los poderosos, ahí tenemos para este tiempo, a la jerarquía eclesial que en palacio de gobierno bendijo a golpistas de 2019, que se atrevieron a levantar la Biblia en actitud farisaica.

Hemos señalado en varias oportunidades, que los andinos y amazónicos somos profundamente espirituales, gran diferencia con el mundo occidental formado en la razón de la acumulación y del antropocentrismo. Esa espiritualidad fue utilizada, con éxito, para la indoctrinación que comenzó con el cura Valverde.

La ausencia de un debate con los representantes de la Iglesia católica, que hoy se ha convertido en un partido político, evidencia que ni el mismo gobierno cree y defiende un Estado laico, es más, ratifica que el proceso descolonizador es solamente un discurso vacío.

La revolución democrática y cultural, supone un cambio en los valores subjetivos de la sociedad, mientras no avancemos en la descolonización los sermones encubridores seguirán adormeciendo las conciencias y los fariseos ocuparan el lugar de los auténticamente cristianos.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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