De narcos, nacos y otras vainas

Cuando vemos afanarse a opositores en la Asamblea Legislativa, a los representantes de partidos políticos del pasado y de ahora por tratar de enlodar al gobierno de Arce con los temas de narcotráfico, nos parece forzado, poco ético y sin base argumental, muy clásico de la oposición para otro momento de desgaste al gobierno.

El narcotráfico es una preocupación latente para el gobierno actual, sin embargo, es un problema que tiene antigua data y es prudente hacer un repaso de los hechos más significativos que nos dejó en el pasado, comprometiendo a grupos de empresarios, partidos tradicionales y a personas influentes en la política actual.

Si uno revisa la historia, los datos nos aproximan a otros grandes escándalos sobre mafias de narcotráfico, gobiernos de facto y de políticos influyentes de la época de gran alcance como ocurrió en el gobierno de Paz Zamora, este período fue llamado “Narco vínculos”, pero también los hubo en el gobierno del MNR.

Al MIR de Paz Zamora no le gustó dicha acusación, sobre “narco vínculos”, la Cámara de Diputados encontró indicios de culpabilidad por encubrimiento y en una resolución dispuso el juicio de Oscar Eid y la investigación de las hermanas de Paz Zamora y de su ex ministro Samuel Doria Medina, además de Hugo Muñoz Leaño, Jorge Méndez, Edgar Fernández Lazcano, entre otros.

Fue también en ese periodo que conocimos a Isaac “Oso” Chavarría y Carmelo “Meco” Domínguez, que involucraron al ex – Presidente Jaime Paz Zamora y otros dirigentes miristas, entre ellos Óscar Eid Franco.

“Jodidos, jodidos estamos todos”, fue una de las frases de Eid Franco durante una conversación grabada que tuvo con el testigo “clave” en narco-vínculos: Edgar Fernández Lazcano a fines de 1994 cuya cinta llegó, de manera misteriosa, a las manos del entonces Comandante de la FELCN, General Renato López Leytón.

Como producto de ése escándalo Eid fue apresado y condenado a cuatro años de cárcel por encubrimiento a un narcotraficante. En enero de 1996 el gobierno de Estados Unidos les retiró su visa de ingreso a Jaime Paz Zamora y a su más estrecho colaborador Carlos Saavedra, ex-ministro del Interior de su gobierno.

En 1995 estalló el caso más grande de nuestra historia, el “narcoavión”. Un viejo carguero DC6-B boliviano fue interceptado en Lima llevando 4,1 toneladas de cocaína, cuyo destino final era México. La droga estaba valuada en más de 100 millones de dólares en el mercado estadounidense, Luis Amado Pacheco Abraham, alias “Barbaschocas” estaba involucrado en ese hecho que sería condenado a 13 años de cárcel.

Inexplicablemente el avión no fue detenido en La Paz. Ineficiencia y algo más de la FELCN y de la DEA norteamericana, provocaron una crisis, la destitución de autoridades de la FELCN y una mancha de supuesta protección desde el ministerio de Gobierno a cargo de Carlos Sánchez Berzaín.

Un episodio que no debe olvidarse es en ése mismo gobierno del MNR, el 5 de Septiembre de 1986, ya que nuestro país perdió a una de sus mentes más brillantes, el científico Noel Kempf Mercado. Grupos armados del narcotráfico lo asesinaron cuando realizaba una expedición. El crimen destapó el escándalo de Huanchaca, una mega fábrica de cocaína en el oriente boliviano.

Así como marcaron influencia a políticos tradicionales no menos estuvo lejos de la retina de los bolivianos lo ocurrido en el gobierno dictatorial de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, en 1980, quienes estaban vinculados con grandes narcotraficantes. Además de un segmento de las Fuerzas Armadas.

Asimismo, recordar otro caso en el Beni, de Roberto Suárez Gómez, apodado el “Rey de la cocaína” y su nexo con políticos bolivianos, mismo que era cercano al capo narcotraficante colombiano, Pablo Escobar.

En los últimos meses, se presentaron diversos hechos de narcotráfico cuya intencionalidad pretende manchar al gobierno de Arce, entre ellos el caso ‘narcovuelo’, las autoridades de España incautaron más de 400 kilos de cocaína que estaba en una aeronave procedente de Bolivia.

El segundo hecho que llamó la atención y que aún tiene en alerta a la Policía, es la fuga del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset que vivía en el país desde el 2018, en el gobierno de Morales y que curiosamente no se dijo nada.

Marset acumuló una considerable fortuna, tenía varios inmuebles y motorizados, incluso burló la seguridad de las instituciones estales al obtener tres identidades.

El caso Marset estalló el 29 de julio, cuando un megaoperativo que desplegó 2.250 policías y 144 vehículos no logró la captura del narcotraficante en Santa Cruz. El hombre es acusado del transporte de 16 toneladas entre Paraguay y Uruguay a Europa.

Recientemente el narco uruguayo apareció en un segundo video en el que, además de cuestionar al ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo del Castillo, dice que no lo busquen más en tono desafiante afirma que está lejos.

Nos parece atinada la postura del gobierno de no dar importancia a esas declaraciones, que como remarcaron vienen de un delincuente, de la misma manera a las que hace repetidamente el ex ministro de gobierno Carlos Romero, quien en esa misma línea, utilizó esa frasecita “si quiere yo se lo detengo”.
Marset, como si fuera Pedro por su casa, jugaba en el campeonato de la Asociación Cruceña de Futbol, ACF, mientras las fuerzas antidrogas a la cabeza de la DEA, le buscaban por todo el mundo.

Por todas las implicancias de Marset con otros futbolistas, la ACF decidió suspender al club Los Leones FC, ya que la ACF en su momento, no se habría dado cuenta que Marset fue inscrito ilegalmente.

El tema Marset así como de otros narcos y nacos, está dando más que decir, para algunos, como Loza y Palmaflor sirve para hacer campaña a favor de su líder máximo, cuando para éstos como Romero, ya dejó de ser noticia todo lo que quieran decir.

Mientras tanto algunos festejan sus falsas conquistas, proclamando justicia a un Estado que intenta frenar a los delincuentes y nacos, pidiendo honradez a los corruptos, que no los hay, cuando hay otros que en contra ruta, colaboran a los que ayer fueron sus verdugos.

*Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina el Caribe

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