Las últimas 24 horas, muchas organizaciones sociales, han tomado la decisión de plegarse al pedido de renuncia del presidente. La paralización (parcial) de actividades en la ciudad de La Paz y en la ciudad de El Alto, se ha radicalizado, se puede decir que los dos centros urbanos, uno sede de gobierno, se encuentran cercados completamente.
(más…)Categoría: Opinión
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¿Quien nos gobierna?
El derrumbe del modelo “partidos políticos” en Bolivia ha creado un vació que permite la improvisación y el surgimiento de proyectos económicos individuales, revestidos del discurso: “Es lo que el pueblo quiere”. Las elecciones presidenciales del año 2025 han sido una primera demostración de este hecho y luego profundizada o mejor dramáticamente materializada con la explosión de “Frentes y Agrupaciones Ciudadanas” (léase proyectos personales).
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Encuentro de la “élite fashion”…. más de lo mismo
La crisis de Estado que hoy vivimos en Bolivia comenzó allá por el año 2000, con la Guerra del Agua. Hubo un periodo de relativa calma entre 2009 y 2019, pero después se fueron incubando situaciones que hoy se muestran de manera descarnada. Nos encontramos ante un momento que exige, con urgencia, reformas profundas al aparato estatal.
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«No, No señor Paz, no cuadra nada»
«¿Cuadra o no cuadra?… No estuve muy lúcido, ¿no?»
A una sola voz y en coro, seguramente muchos ya le han respondido: ¡no cuadra!
Detrás de ese lapsus en el mensaje presidencial, que se filtró casi al final, encontramos una frase que merece ponerse en primer plano. Porque forma parte de las grandes contradicciones de un discurso que, en vísperas del Día del Trabajador, no convenció a más de uno.
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El cabildo, una gran oportunidad
El cabildo de organizaciones sociales convocado por la CSUTCB ha puesto sobre la mesa el debate en torno a su legitimidad y legalidad, a partir de las resoluciones emanadas del mismo. En cuanto a su legitimidad, esta es tan grande en la actualidad que está a la altura de la historia que permitió transformar el país.
Dicha legitimidad tiene que ver también con el contenido de las resoluciones, que reflejan la respuesta masiva a la convocatoria, muy similar a aquellos tiempos en que el pueblo rechazaba la aplicación de ciertas medidas de corte neoliberal que se imponían mediante políticas y leyes.
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Del bosque prometido a las torres de cemento: el caso ex Matra
El terreno del Bosque ex Matra, ubicado en la zona del Colegio Federico Froebel y frente a la Iglesia de los Mormones en Cochabamba, fue producto de la cesión de la urbanización Cablebol, con una extensión de 32. 104 metros cuadrados. Esta área estuvo abandonada durante un tiempo, ya que el GAMC no tomó posesión del terreno ni lo inscribió como propiedad en Derechos Reales. En 2014, gracias a las acciones de concejales, se consiguió una resolución de la Procuraduría que solicitó la toma de posesión del predio por parte de la Alcaldía y que se realice un proceso de descontaminación, pues la empresa Matra utilizaba productos altamente contaminantes para preparar los postes de luz.
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De estatuas, bustos y otros símbolos
La conmemoración del 9 de abril, aniversario de la Revolución de 1952, no solo trajo consigo actos recordatorios, sino también la restitución del busto del expresidente Víctor Paz Estenssoro, retirado del antiguo Palacio Legislativo en 2010. Un diputado allegado al MNR soltó una frase cuando menos forzada: «La historia no se borra y los legados no se olvidan. Hoy restituimos la placa y el busto de un líder que marcó al país».
Los sacrificios o quijotadas por la patria tienen una larga historia en Bolivia. Están los héroes de verdad y los impostores, esos que en cada golpe proclamaban su “sacrificio” por la patria, tan parecido a lo que repite cónsonamente el actual presidente Rodrigo Paz. También existen héroes y heroínas anónimos del pueblo, aquellos que trabajan silenciosamente para superar el hambre, la pobreza, la explotación, los vejámenes y el sometimiento.
Conviene aclarar que los bustos son referentes simbólicos, pero su significado depende en gran medida del contexto histórico y político. Por un lado, cumplen una función clásica: homenajear a figuras históricas que tuvieron un impacto profundo en el país. Para muchos, es innegable que el líder social más importante de Bolivia en el siglo XX fue Víctor Paz Estenssoro, cuyas ideas marcaron cerca de medio siglo de gobierno.
Sin embargo, en Bolivia estos referentes no son neutrales. Algunas figuras generan orgullo y reconocimiento; otras pueden ser controversiales, según la ideología o la experiencia de la población. En el caso de Evo Morales, por ejemplo, su imagen fue vista como un símbolo de inclusión indígena, de lucha anticolonial y antimperialista.
No obstante, no faltaron aquellos resabios del neoliberalismo colonial que se expresaron en los que pidieron sacar el busto de Evo Morales, sin justificativos claros, más bien como una manifestación de expresiones racistas, coloniales, repitiendo viejos esquemas maniqueos por falta de argumentos sólidos.
La presencia de presidentes en monumentos (bustos, estatuas, avenidas, etc.) no es casual: responde a factores históricos, políticos y simbólicos. No todos los presidentes reciben ese tipo de homenaje; suele decirse que se erigen bustos a quienes murieron, a quienes ya no están, que demostraron características muy específicas en su trayectoria, ahí los tenemos a Simón Bolívar, líderes que simbolizan las luchas por la independencia de una nación o presidentes asociados a grandes reformas como Benito Juárez en México, el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana.
Sin embargo, también existen quienes apostaron por convicciones verdaderas. Tal es el caso de Fidel Castro, quien antes de fallecer dio la orden expresa, mediante decreto, de que ningún monumento, estatua, busto o incluso piedra llevara su nombre después de su partida.
Llegar a este punto nos invita a una reflexión necesaria sobre el culto a la personalidad, aquello que nos advertía David Choquehuanca, excanciller y exvicepresidente, quien señaló que el culto a la personalidad no es más que la exaltación excesiva de un líder por encima del colectivo.
En su visión -inspirada en los principios del Vivir Bien-, el problema del culto a la personalidad debilita la participación colectiva, genera dependencia hacia un líder y puede derivar en autoritarismo o decisiones poco democráticas.
El culto a la personalidad puede instalar una de las peores tiranías jamás conocidas, si no se vence el divisionismo y se sortean las rutas por donde transitan las fuerzas tiránicas y destructivas, o no se transciende el miedo por incapacidad de autogobernarse o por creer en las personalidades superiores.
En la política boliviana actual, esta reflexión señala un problema muy concreto: la tendencia a que los proyectos políticos dependan de líderes fuertes, en lugar de construirse sobre estructuras colectivas. La propuesta de Choquehuanca es cambiar esa lógica hacia un modelo más comunitario, aunque en la práctica esto choca con una realidad política que todavía gira fuertemente en torno a figuras individuales.
Pero la reflexión lleva también a reiniciar procesos de descolonización, para revisar en individuos su propia vida colonizada y su acontecimiento descolonizador. Es pues un desafió de práctica de vida, no de teorías etéreas a la que nos acostumbró la academia colonial. Descolonizar es romper los viejos moldes que deformaron la conciencia de apoyar a nuestros líderes, nuestras raíces, de nuestros símbolos y códigos.
Luis Camilo Romero, comunicador boliviano para América Latina y el Caribe


