Los sacrificios han sido constantes en la historia, unas veces para aplacar la furia de los dioses, otras para rendir pleitesía. El sacrificio más famoso es el de Jesús de Nazareth, un sacrificio para salvar a una comunidad de hombres y mujeres. En este gobierno se ha sacrificado a una pieza de su maquinaria, figura muy discutida y con afanes histriónicos para conseguir popularidad, pero

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