El retorno del terrorismo de Estado

En la década del 70, las dictaduras militares que asolaron América Latina con la bendición de los Estados Unidos, implantaron el terrorismo de Estado para anular a los movimientos populares e impedir a la ciudadanía, el ejercicio de sus derechos elementales. Se denomina terrorismo porque, provocando terror en la gente, la inducen a mantenerse callada, a no reclamar por las injusticias, a no expresar sus ideas ni a organizarse por mejores condiciones de vida.

Esta estrategia de dominación y exterminio fue ideada por los gobiernos de Estados Unidos en su lucha contra el comunismo. Entonces acusaban a toda oposición de ser parte de la conjura soviética contra lo que graciosamente llamaban «el mundo libre».

Estas prácticas terroristas renacen hoy con fuerza en la dictadura de Jeaninne Añez, Carlos Mesa y Fernando Camacho. Las masacres contra poblaciones indefensas (Senkata y Sacaba), el apresamiento inmediato de dirigentes de la oposición, la orden estricta al pueblo para que se quede callado, no proteste y sólo obedezca, el manejo de la prensa para ocultar información y mentir, son algunas de las técnicas y mañas de las que se vale la actual dictadura para neutralizar todo tipo de oposición.

Como tiene que mantener alguna credibilidad, ha iniciado un proceso de judicialización de las protestas populares. Para ello, tiene que tener a su servicio y bajo su dominio a la mal llamada Justicia. Eso explica porqué muchos jueces venales y corruptos no han dudado en acatar las órdenes del Ministro de Gobierno, cuyas declaraciones diarias incentivan el abuso y la prepotencia de los agentes represivos. Si algún juez se sale de la línea, inmediatamente es obligado mediante el terror a volver al rebaño. Es el caso del juez Mamani, que ha sido apresado por órdenes del ministro Murillo en contravención de todo el ordenamiento jurídico del país. Qué busca el psicópata terrorista de Murillo? Amedrentar a cualquier juez que no acate lo que busca la dictadura y los delincuentes que han asaltado los puestos jerárquicos de la Administración Pública.

El Plan Cóndor elaborado por los Yankees en la década del 70 vuelve a tomar forma en Bolivia. Sólo la recuperación de la democracia y la elección de un gobierno popular por el pueblo y para el pueblo, evitara mayores días de angustia y luto a los hogares bolivianos.

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