Medidas represivas antipopulares

Después del asalto al gobierno, junto a militares y policías, la presidenta de facto Jeanine Añez, abandonó a la población boliviana ante la crítica situación de pandemia de Covid-19 durante la gestión 2020. El golpe perpetrado dejó además como saldo las masacres de Huayllani y Senkata, actualmente investigadas y denunciadas por la CIDH1.

El ineficiente manejo de la pandemia en Bolivia, fue inescrupulosamente empleado con fines políticos para sostenerse en el poder luego del golpe. Ante esta situación crítica de salud, se esperaba una contingencia seria y sostenida; sin embargo, el golpismo cambió varias veces de ministros de manera imprevista e irresponsable, generando como consecuencia una severa inestabilidad institucional dentro del Ministerio de Salud.

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