Año 2020 la Salud vulnerada en Bolivia

Medidas represivas antipopulares

Después del asalto al gobierno, junto a militares y policías, la presidenta de facto Jeanine Añez, abandonó a la población boliviana ante la crítica situación de pandemia de Covid-19 durante la gestión 2020. El golpe perpetrado dejó además como saldo las masacres de Huayllani y Senkata, actualmente investigadas y denunciadas por la CIDH1.

El ineficiente manejo de la pandemia en Bolivia, fue inescrupulosamente empleado con fines políticos para sostenerse en el poder luego del golpe. Ante esta situación crítica de salud, se esperaba una contingencia seria y sostenida; sin embargo, el golpismo cambió varias veces de ministros de manera imprevista e irresponsable, generando como consecuencia una severa inestabilidad institucional dentro del Ministerio de Salud.

Estas acciones impactaron también en las instancias departamentales y municipales; afectando a trabajadores del sector salud, que no contaban con insumos de bioseguridad. También impactó fuertemente a los pacientes que se vieron en completo abandono de cualquier asistencia desde la institución pública. Muchos pacientes debieron acudir a servicios privados los que tampoco estaban preparados para recibir pacientes con Covid-19, llegando al abuso inhumano de cobrar sumas exorbitantes en detrimento de la salud para las familias bolivianas.

Cambios en Ministerio de Salud durante la Pandemia 2020

El gobierno de facto tuvo varios ministros de salud, como puede apreciarse en la lista siguiente:

  • Aníbal Cruz (Del 14 de noviembre de 2019 al 7 de abril de 2020). Renunció.
  • Marcelo Navajas (Del 8 de abril al 20 de mayo de 2020). Fue destituido. El ex Ministro Navajas ha sido detenido y encarcelado por estar involucrado en una compra fraudulenta de respiradores.
  • Eidy Roca (Del 20 al 28 de mayo de forma interina y del 28 de mayo en adelante hasta el fin del golpismo, como ministra titular). Actualmente investigada también por el caso de compra fraudulenta de respiradores.
  • Fernando López Ministro de Defensa asume como Ministro interino de Salud el 9 de Julio del 2020, ante el diagnóstico positivo de Covid-19 de la ministra Roca. El golpismo llega al extremo de posesionar a un militar ajeno al área de salud para continuar con las medidas represivas de persecución política, como parte de las acciones asumidas durante la cuarentena militarizada que vivió Bolivia el 2020.

El manejo ineficaz provocó varias tragedias, el encapsulamiento sin la mínima planificación que llevó al hambre extremo a las familias más necesitadas; una niña se suicidó por hambre en Montero; varias familias denunciaron las medidas inhumanas de represión junto con la cuarentena, además de implorar apoyo para poder alimentarse.

Por el colapso del sistema sanitario, muchas madres tuvieron que dar a luz en la calle o en las puertas del hospital porque no fueron recibidas; siendo varios los casos que están siendo investigados en Bolivia desde la Defensoría del Pueblo. No son pocos los casos en los que se ha debido acudir al parto en casa2.

El colapso del sistema de salud llevó a cuadros terribles de gente que ha fallecido en las calles sin ninguna atención; las instituciones médicas –por temor o falta de insumos– no los recibieron, llegando a saturarse también los cementerios de cadáveres apilados para la cremación.

El gobierno golpista debía convocar a elecciones antes de los 90 días; sin embargo, éstas fueron postergadas de manera descarada, tergiversando datos sobre el pico de afectados por Covid-19. Las elecciones debían celebrarse en primera instancia el 3 de mayo, fueron aplazadas hasta el 6 de septiembre, finalmente fueron realizadas el 18 de octubre pese a la manipulación de datos sobre la pandemia.

Las políticas de Añez solamente trajeron hambre, persecución política, criminalización de la solidaridad popular, racismo contra la medicina tradicional ancestral3 insultando a los pueblos indígenas que la emplean. Bajo la consigna “o nos morimos por bala, por hambre o por virus (si no nos mata Añez a bala como hizo con las masacres de Huayllani y Senkata, nos morimos de hambre por la cuarentena mal gestionada, o por el virus porque no tenemos ninguna atención en salud)”, el pueblo sale masivamente en marchas y manifestaciones pacíficas para defender el derecho a la vida, ante la indolencia del golpismo frente a la muerte y el dolor de las familias bolivianas en completo abandono de la atención de salud. Se marcha también en defensa de la Medicina Tradicional Ancestral Boliviana, los pueblos indígenas marchan cargando ramos de plantas medicinales para distribuir solidariamente a la población y para reivindicar que es la sabiduría viva la que nos cuida la salud, ante los discursos de odio y racismo promovidos desde el gobierno golpista de Añez.

El Comité Científico conformado por políticos afines a la derecha conservadora y no por científicos como clama el nombre, nunca presentó estudios reales ni serios sobre la situación. Uno de estos científicos nombrados por Añez, es su propio yerno Mohamed Mostajo, quien junto a la complicidad de la Canciller golpista de Karen Longaric, están involucrados en el gran escándalo de corrupción por la compra de respiradores con sobreprecio.

Respuesta popular organizada “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”

Desde los saberes populares junto a las organizaciones sociales y comunitarias, históricamente hemos dependido y compartido prácticas y conocimientos desde la Medicina Tradicional Ancestral Boliviana, reconocida en la Ley 459; desde la cual de promueve el respeto y la complementariedad de saberes entre la medicina ancestral y la medicina convencional moderna.

Las comunidades y regiones más humildes, se organizaron para sobrevivir durante la cuarentena, ante las mal llevadas medidas del gobierno de Añez, tuvieron que realizarse ollas comunes con aporte solidario. Bajo la consigna de “sólo el pueblo ayuda al pueblo” se organizaron colectas de ayuda humanitaria y de donación de toneladas de alimentos desde las comunidades campesinas para los lugares más necesitados. La iniciativa “Trópico Solidario”4 llevó frutas y producción diversa a las comunidades más alejadas que pidieron auxilio por hambre.

Desde los municipios autónomos de mayoría indígena campesina se compartieron solidariamente cargamentos inmensos de plantas medicinales, cosechadas por la propia comunidad. Variedades de plantas medicinales para los mates complementaron la recolección de hojas de eucalipto para las vaporizaciones empleadas dentro del tratamiento domiciliario de pacientes con síntomas respiratorios.

Se realizaron campañas en idiomas nativos para la prevención del covid-19 desde las radios comunitarias, compartiendo elementos de bioseguridad y elaboración de preparados naturales en base a la Medicina Tradicional Ancestral.

Estas iniciativas populares fueron perseguidas y criminalizadas por el gobierno de facto, que secuestró ayuda humanitaria y a sus portadores, en diversas ocasiones. La solidaridad entre los más humildes fue motivo de cárcel.

Las radios comunitarias fueron cerradas al inicio del gobierno golpista, lo que disminuyó mucho la promoción de salud; además de silenciar comunidades enteras que no tenían medios directos para enterarse sobre la pandemia ni dónde acudir para buscar apoyo de salud. Esta medida también se constituye en un atentado contra la salud de la población boliviana, porque se acallaron las voces comunitarias para la prevención y promoción de salud correspondientes.

Salud desde la base comunitaria

Las secuelas del golpismo que ha saqueado de la manera más descarada, las arcas estatales, dejan un Estado quebrado, que difícilmente logrará remontar la crisis económica y la crisis de salud post golpismo, ahora en segundo año de pandemia de Covid-19.

La salud en democracia, ejercida pensando en el bienestar de la población desde un gobierno elegido legítimamente por el voto popular, brinda la confianza de que saldremos adelante, calma y sosiego ante tanto dolor padecido durante el golpe en Bolivia.

Pese a los terribles momentos y las masacres de Huayllani y Senkata, por las que exigimos justicia a las nuevas autoridades electas por la gran mayoría del voto popular; el pueblo ha sabido resistir tanto el golpismo que proscribió los Derechos Humanos en Bolivia, como también la pandemia de Covid-19. Este virus era hasta entonces desconocido y sin cura ni tratamiento existente; el saber popular desde la organización comunitaria respondió ante tanto dolor e incertidumbre, con los saberes locales de la medicina tradicional ancestral; pese a la extirpación de “idolatrías” durante la colonia, pese al racismo epistémico actual, pese al racismo estructural que todavía padecemos como pueblos indígenas en el mundo.

Por lo tanto, exigimos a las autoridades electas, la restitución del Viceministerio de Medicina Tradicional Ancestral instancia que fue eliminada durante el golpismo de Añez. Necesitamos este espacio para seguir promoviendo y fortaleciendo el saber comunitario que cuida de la salud de la población boliviana, tanto en área rural como en área urbana. Representa el saber desde los siglos de resistencia y digna lucha por la vida.

Notas:

  1. Sitio OAS: http://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/giei/bolivia/default.asp

2. https://www.elcomercio.com/actualidad/familias-bolivia-parto-coronavirus-hospitales.html

3. https://exitonoticias.com.bo/index.php/2020/07/24/medicina-tradicional-murillo-dice-que-el-covid-19-no-se-cura-con-estupideces/

4. https://www.telesurtv.net/news/cochabamba-alimentos-tropico-solidario-coronavirus-20200407-0014.html

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