Señores feudales del siglo XXI

Es evidente que el señor Calvo presidente del Comité Pro Santa Cruz, no ha pisado las aulas escolares. Señor Calvo en cualquier texto de historia universal de conocimiento básico del desarrollo de la humanidad, encontrará que el feudalismo es una etapa superada hace siglos en todo el mundo.

No conocer la historia de Bolivia y opinar desde el racismo colonial, es una muestra del tipo de país en el cual vivimos. No se trata de una disputa partidaria, no es el MAS el que organiza los bloqueos, es la memoria histórica, que ayer reclamaba su territorio a los colonizadores españoles, a los patrones criollos, y ahora a los usurpadores del gobierno.

Su declaración no sólo denota ignorancia, sino arrogancia.

Pretender ser el dueño del territorio del Estado, forjado sobre la base de millones de cadáveres quechuas, aymaras y guaraníes, que fueron despojados de su territorio después de la batalla de Kuruyuki y que luego fue repartido a los bisabuelos de los que hoy se creen “señores feudales”, en el mejor estilo de los repartimientos coloniales.

Los colonizadores son quienes han usurpado tierras que se han beneficiado de su participación en golpes de Estado, quienes gracias al favor político han desalojado comunidades enteras para cercar las tierras, los ríos y las lagunas. Estos señores feudales han creado instituciones para proteger sus bienes mal habidos, se han apoderado de los medios de comunicación y de las conciencias, enajenando a pueblos enteros para que sigan siendo mendigos en su propia tierra.

El momento de crisis que vivimos no es nuevo, son los ciclos que se repiten en nuestra historia, ciclos que siempre han terminado en masacres y pactos para beneficio de los “señores feudales”. Las treguas históricas de los pueblos originarios han servido para reflexionar, para entender la lógica de los dominadores, por eso tenemos la figura de un Santos Marka Túla, de Francisco Chipana Ramos, Laureano Machaca, Constantino Lima, Genaro Flores y Evo Morales.

El año 2005, de forma pacífica los pueblos originarios recuperaron el Estado que siempre les ha pertenecido, poniendo sus intereses ¡por fin! en una Constitución Política. Esta actitud de dignidad fue respondida con intentos de separatismo de Bolivia, con violencia en las calles, con agresiones a las mujeres originarias; la mentalidad racista no pudo soportar una lección de historia.

Nuevamente estos herederos de los viejos encomenderos quieren imponer su pensamiento racista como ordenador de la sociedad, nuevamente quieren sembrar de muertos, como están acostumbrados el territorio de las comunidades.

Democracia, orden, justicia, son palabras huecas en las bocas de los representantes de esos resabios feudales, quieren hablar de democracia y respeto a las leyes cuando han sido los que eternamente han participado en golpes de Estado, son los que eternamente se han enriquecido a la sombra del Estado, la “pujante iniciativa privada” no sería tal sino hubieran arrebatado tierras, recursos económicos y mano de obra barata.

Los mineros potosinos financiaron el desarrollo del oriente, claro que el señor Calvo de esto no se entera, sus neuronas no tienen esa capacidad. Para entender un país complejo como Bolivia hace falta un encuentro sincero con la historia, es necesaria una reforma de una educación conductista que ha mantenido el discurso racista, escondido entre nombres y fechas, un sistema que nunca ha fomentado una mentalidad crítica y creativa.

Estamos en otro ciclo del Pachakuti, de eso no hay duda.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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