Las últimas decisiones del gobierno de facto nos confirman la sospecha de que el Estado ha recuperado su carácter exclusivamente coercitivo y que el llamado “Estado de derecho” ha desaparecido.

Estamos presenciando un retorno al Estado monárquico del siglo XV, cuando el Rey Luis XIV, (se dice) afirmó: “El Estado soy yo”, independientemente de su veracidad, la frase es el resumen de lo que se conoce como la monarquía absoluta, es decir no existe poder alguno que cuestione al rey.

Bolivia se debate en una completa carencia de respeto al orden jurídico legal señalado en la Constitución Política del Estado (CPE), los mecanismos creados para poner freno al uso arbitrario del poder han sido sometidos al poder de facto. Las tímidas reacciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), no han impedido la consolidación del poder absoluto concentrado en la figura presidencial.

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