“Esta imilla p’asposa quiere ser presidente”, reza uno de los miles mensajes racistas, que circulan en las redes sociales. La destinataria de esta frase es, nada menos, que la presidenta del Congreso nacional, que al parecer queda disminuida con el nombre de Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Estamos hablando del único poder legítimo y legal de nuestro Estado y por supuesto el más democrático.

La frase “imilla p’asposa” es la expresión de los genes racistas, que un estrato de la población boliviana conserva como un atributo de su complejo de superioridad.

Hoy la práctica del racismo se ha naturalizado, el gobierno de facto se olvidó de la ley que castiga las prácticas racistas – seguramente por su propia naturaleza- que impulsaron la quema de la wiphala en los días de su violenta investidura.

Estamos desprotegidos si no se cumple con la Constitución Política del Estado. ¿Cómo podemos esperar que se cumpla la Ley 045? Hemos vuelto en términos de sociedad al tiempo de Francisco de Ávila, primer cura que se encargó de la “extirpación de idolatrías” en 1608.

(más…)