El incremento de casos de contagio con corona virus y su virtual concentración en los departamentos de Beni y Santa Cruz, forman parte de las múltiples aristas que tiene el pésimo tratamiento de esta pandemia en el país. Cada día, la prensa amordazada y autocensurada da cuenta de nuevos casos, tanto de contagio como de desenlace fatal, desmintiendo los supuestos logros y avances con que quiere hacer campaña electoral la autoproclamada presidenta. La dictadura de Jeaninne Añez, Carlos Mesa y Fernando Camacho coadyuva al empeoramiento de la situación con una pésima gestión salpicada por negociados y chambonadas que dejan al descubierto la esencia misma de un gobierno hecho por el imperialismo yanqui sin más propósito que alinearlo a sus políticas de dominación en su “patio trasero”.

Una primera pésima señal fue el cambio de ministro de salud, en medio de la crisis. No es que el anterior fuera una lumbrera ni mucho menos; es también parte de esa rosca de galenos que no vaciló en sabotear de manera permanente, salvaje e irresponsable, todo intento del gobierno popular y democrático de Evo Morales por reestructurar los servicios de salud en el país. Recordemos las huelgas por días, semanas y meses que dejaban a los pacientes a la intemperie del servicio, apoyadas por una muy bien financiada y orquestada campaña que se sintetizaba en la consigna “yo apoyo a mi médico”. En ese entonces, la “dictadura” de Evo, como todavía sostienen algunos despistados pititas, buscó de manera incesante el diálogo y la concertación, convencido de la buena fe de los galenos privilegiados que se escudaron y se escudan detrás de los colegios médicos.

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