La Malinche en México y el Felipillo en el Perú, han pasado a la historia como los personajes originarios que se entregaron a la voluntad y órdenes de sus conquistadores. Ambos, en sus respectivos contextos, asumieron actitudes y acciones que fueron en contra de sus propios pueblos, favoreciendo al invasor español. Por eso, cada uno de estos nombres se usa hoy en día como sinónimo de traición.

Nuestros pueblos originarios en Bolivia han dado ejemplo de heroísmo, consecuencia y lucha contra la dominación; desde los legendarios Tupac Katari y Bartolina Sisa, hasta el valiente Zárate Villka, pasando por los héroes del oriente como Apiaguaiki Tüpa, por citar sólo a emblemáticos orgullos nacionales, cuya presencia marcó siempre huella en la historia nacional. Sin embargo, durante décadas, desde la fundación de la vieja república, esa presencia y acción estuvo siempre “ninguneada” por los historiadores oficiales, afectos a rendir culto a los oropeles de “buena familia” antes que reconocer el papel fundamental de los muy nuestros. Eso explica también el actual odio clasista a Evo Morales y a todo lo que huele a indígena, a originario.

Esos sentimientos malsanos dan pie a toda forma de desprecio para inculcar en nuestras mentes y corazones, la imagen de inferioridad del indio respecto a los que muy blanquitos se creen. Y no faltan, en ese empeño, personajes de origen aymara, quechua y/o de otros pueblos y etnias de nuestra pluricultural y multinacional Bolivia, que son serviles a estos propósitos neocoloniales.

(más…)