Carlos Mesa representa la oligarquía señorial, aquella que entrada en desgracia mantiene el boato de la aristocracia boliviana cuya raíz se encuentra en la soldadesca europea que sometió a los pueblos del Tawanti Suyu. En cambio Luis Fernando Camacho es un producto de la oligarquía regional modernizada y que juega a la política desde su posicionamiento económico territorial.

Estos representantes del liberalismo económico no tienen ninguna diferencia, salvo el acartonado saber de Mesa frente a una absoluta carencia de episteme en Camacho. Ambos son el reflejo de la estructura colonial del Estado, a su modo, ambos pretenden retornar a la “república” de los tránsfugas y dos caras como Casimiro Olañeta. Esa es su propuesta central, pues no tienen programa de gobierno sino, como alguien lo definió, “sólo tienen planes de negocio”.

(más…)