Finalizó la Semana Santa. El gobierno golpista también aprovechó esa oportunidad para potenciar las representaciones que pretende imponer sobre la sociedad. En la ciudad de Santa Cruz el arzobispo local inició las actividades litúrgicas de ese período con una acción peculiar. Vestido con los ornamentos propios del culto y portando sobre la boca un barbijo, conjunto que le confería una extraña apariencia de villano hollywoodense, recorrió varias calles subido a un vehículo militar. Lo escoltaban soldados en uniforme de combate, y era seguido por una caravana de móviles del ejército, lo que ofrecía a la vista una escena fellinesca.

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