La debilidad del gobierno de Áñez cada día se manifiesta más. Ya no tienen como encubrirla. Se le fueron sus aliados de las funestas jornadas de noviembre. Fernando Camacho, después de “empotrar” a su gente en cargos que generan dineros rápidos y mal habidos, se alejó y le pidió a su presidenta renuncie a la candidatura. Carlos Mesa, en su barroco estilo, adornado de paráfrasis,

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