Etiqueta: Hugo Banzer Suárez

  • Nostalgia de las derechas: el Estado

    Nostalgia de las derechas: el Estado

    Este año celebraremos 42 años de democracia; hubiesen sido 43, no se toma en cuenta el año del gobierno de facto presidido por Añez.

    La pregunta es por qué la derecha, con mayor experiencia y ascendencia partidaria de cerca de un siglo y medio, no puede reorganizarse partidariamente como proyecto político estatal desde la crisis de octubre de 2003. Desde las elecciones nacionales de 2005, las diferentes derechas solo lograron conformar frentes electorales similares a clubes de amigos, que duran lo que dura la campaña electoral y no logran trascender más allá del resultado electoral.

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  • Golpes a la democracia, por dentro y por fuera

    Golpes a la democracia, por dentro y por fuera

    La historia de los golpes de Estado en Bolivia es la historia de los límites de la democracia liberal, cuando afecta los intereses del bloque colonial oligárquico. El golpe de Estado del año 2019, fue la confirmación del límite de la democracia liberal y el intento de restaurar el viejo régimen.

    La acumulación histórica en sucesiones presidenciales mediante golpes de estado nos confirma la desesperación de la búsqueda en la lucha por el poder, como se evidencio desde el 21 de agosto de 1971, cuando el entonces Coronel Hugo Banzer llega para apoderarse del país por siete nefastos años que culminaron por presión popular con amnistía general irrestricta en 1977.

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  • Del asesinato de Marcelo Quiroga al dictador elegido

    Del asesinato de Marcelo Quiroga al dictador elegido

    «LA METAMORFOSIS»

    El septenio dictatorial de Hugo Banzer Suárez entre 1971 a 1978 había formado al interior del Estado un grupo represor que operaba desde varias instituciones. Ejército, Ministerio del Interior y otras reparticiones eran herederas de una lógica represiva que parecía extinguida tras el fin del gobierno militar de Banzer. Sin embargo, las prácticas represivas, la tortura, la desaparición forzada, el exilio, la proscripción de las organizaciones obreras y sindicales, eran parte ya del ejercicio del poder, sobre todo, del ejercicio del poder en manos de los militares.

    La metamorfosis del “Banzer dictador” al “Banzer demócrata” estuvo marcada por los últimos actos de violencia y muerte desde el Estado. A diferencia de la transformación del gusano en mariposa, el trance de dictador a “demócrata” requería de la desaparición de todos los antecedentes nefastos, un borrón y cuenta nueva que implicaría respaldar un nuevo golpe de Estado y encubiertos por la brutalidad de sus protagonistas acertarle la estocada final a su enemigo número uno, Marcelo Quiroga Santa Cruz.

    ANTECEDENTES

    La crisis de la democracia péndulo el poder entre gobiernos civiles y militares, a la caída del gobierno fascista de Banzer y tras el ignominioso itinerario de Pereda Asbún como sucesor del fascismo, primero mediante un fraude y luego mediante golpe, la transición organizada por el General David Padilla tuvo un fugaz periodo sin represión al movimiento popular, un leve respiro que tendría el país antes de los difíciles tiempos que le tocaría vivir.

    A Padilla le tocó organizar las elecciones de 1979 en la que el candidato Hernán Siles Suazo obtuvo la primera mayoría relativa, en consecuencia, se remitía al Congreso la elección del presidente, pero el cometido quedó trunco y se encontró la salida de nombrar al presidente del Senado Walter Guevara Arce como presidente interino. Con una fragilidad evidente el gobierno de Guevara desaprovechó su paso por el ejecutivo y se enfrascó en un debate estéril, se preguntaba si, para solucionar la crisis económica se requería un año o más, y en el trance, en noviembre del 79 le sorprendió el golpe del coronel Alberto Natusch Busch.

    El golpe, huérfano de apoyo, duró solamente 16 días, sin embargo, cumplió su cometido poner en evidencia un parlamento sumido en componendas y compromisos que siguieron a las dubitaciones, actitudes contradictorias y desmentidos resultantes de la crisis política devinieron en un parlamento debilitado y ausente de autoridad moral y capacidad de maniobra. En lugar de fortalecerse, el Poder Legislativo se debilitó, perdió prestigio ante la opinión pública y esterilizó gran parte de sus acciones en debates de escaso o ningún interés nacional.

    Como solución in extremis el parlamento decide designar en la presidencia a Lidia Gueiler en su condición de presidenta de la Cámara de Diputados, que recibió el gobierno con dos mandatos: resolver la crisis económica y convocar a elecciones.

    La falta de firmeza del Gobierno de Lidia Gueiler favoreció el proceso de consolidación de los grupos fascistas. Se tiene conocimiento que altos jefes que asumieron posiciones institucionalistas fueron agredidos físicamente por oficiales subalternos, hechos que son severamente sancionados por el Código Penal Militar, pero que no se aplicó en estos casos. Los sucesivos golpes de mano del Gral. García Meza Tejada (primo de la Sra. Gueiler Tejada) contra dos comandantes de Ejército, los Generales Villarroel y Rocha Patiño, sucesivamente, fueron claros actos de indisciplina que, al no ser sancionados, abrieron la puerta para los acontecimientos posteriores. La espada de Damocles pendía ya sobre la cabeza de Lidia Gueiler por la decisión que había tomado ante la sublevación del Ejercito, destituyó al General Rocha Patiño y posesionó en el cargo al General Luis García Meza que de forma ilegal retornaba al puesto. Este hecho marcaría el destino del gobierno que pretendía llegar al 6 de agosto de 1980 en modo “piloto automático”.

    El reiterado triunfo electoral de la Unidad Democrática y Popular forma parte también de los antecedentes del golpe. En general, puede decirse que el proceso eleccionario de 1980 tuvo un significado profundamente adverso para los sectores fascistas, y para la derecha en su conjunto. El pueblo boliviano ratificó su decisión de marchar no sólo por senderos democráticos, sino dentro de un esquema de transformaciones que sentaría las bases firmes para crear condiciones de vida mejores para las grandes mayorías.

    EL GOLPE CONTRA EL JUICIO DE RESPONSABILIDADES

    La bancada del Partido Socialista en fecha 3 de noviembre del 79 emite un comunicado en el que denuncia que los objetivos del golpe propiciado por Alberto Natusch Busch en 1 de noviembre de 1979 tenía como fin interrumpir el Juicio de Responsabilidades que se promovía en contra de la dictadura de Banzer.

    No solo hubo congresistas que se plegaron al cuartelazo, sino que comprometieron su apoyo al golpe de Natusch Busch. Una complicidad encubridora caracterizó a congresistas de la comisión responsable, primero por dilatar el trámite del juicio de responsabilidades y segundo porque tras el golpe de Todos Santos parte de la documentación sustentatoria había sido sustraída de esa comisión:

    Marcelo Quiroga denunciaría en un documento fechado en 3 de diciembre de 1979: “El neobanzerismo intentó recapturar del todo el Poder Político del que había sido gradual y parcialmente desplazado con un golpe y una elección, pero la resistencia le cerró el paso. Los tanques no pudieron consolidar la aventura golpista”.

    Ante un congreso empantanado, que no hacía más que truncar el Juicio de Responsabilidades a Banzer, entre componendas y acuerdos entre el MNR-A, ADN y la UDP que obstruyeron en las comisiones todos los proyectos presentados por el PS-1, la bancada socialista decide renunciar al parlamento.

    Entre lo varios proyectos presentados por el PS-1 estaban:

    • Juicio de Responsabilidades a la dictadura (29/8/79)
    • Destitución y sanción al Alto Mando golpista (16/11/79)
    • Denuncia del retiro ilegal de 69 millones de pesos (3.5 millones de dólares por los golpistas (10/11/79)
    • Rechazo intransigente a cualquier acuerdo de cogobierno con los golpistas (Nov./79)

    Marcelo Quiroga fue más allá al denunciar 26 decretos reservados del periodo Banzerista, ¿cuál el contenido de estos decretos? entre los más escandalosos: a) autorización de la emisión inorgánica de billetes por el valor de mil millones de pesos, en dos ocasiones; b) autorización de internación de medio millar de vehículos sin el pago de impuestos, c) Pago con sobreprecio a la constructora de la autopista por 65 millones.

    El 1 de marzo de 1980 Marcelo señalaba:

    Que Banzer y quienes, junto a él, aprobaron los 26 Decretos Reservados, den cuenta de sus actos ante la Comisión Mixta y el pueblo; después de siete años de “reserva”. Nosotros, que jamás reservamos nuestra conducta y pensamiento, estamos dispuestos a enfrentar la distorsión, la complicidad del silencio y la amenaza”.

    Pero Marcelo y el Partido Socialista no solamente fustigaban al banzerismo y sus aliados, sino también en una lectura de la realidad política convocaban a la unidad ante las amenazas que se cernían sobre el pueblo, y convocaban a la izquierda a la unidad, sobre todo en tiempos en los que los tambores de golpe sonaban con mayor fuerza por su cercanía. Así el PS-1 emitiría un llamado a la unidad denominado: “LA UNIDAD AHORA O LA DERROTA MAÑANA”.

    Los golpistas parecían estar vitalmente empeñados en un “ahora o nunca”. Las ambiciones personales de la jerarquía militar vieron el tiempo en su contra, puesto que, si el gobierno electo en julio de 1980 asumía el poder hubiese enviado al retiro pasivo a aquellas generaciones que se formaron en el fascismo, según la Ley Orgánica de la Fuerzas Armadas muchos pasarían al retiro y con ello quedarían truncas aquellas aspiraciones de usufructuar el poder.

    La repetición de la vieja “fábula del lobo”, cuya llegada se anuncia tanto que al final ya nadie cree en ella, y cuando se produce, toma a todos desprevenidos e indefensos. Los rumores tienden a crear el ambiente de la fábula, pues están dirigidos a puntos previamente elegidos y con muestras de aparente veracidad que difícilmente se puede dudar de ellos.

    La “psicosis de Golpe” desarrollada por los golpistas como una operación psicológica tenía como fin desgastar rápidamente al gobierno transitorio, porque le merma autoridad ante propios y extraños, acentuaba la desconfianza de sus propios integrantes, postergaba la consideración de los problemas fundamentales y le quitó el respeto de los gobernados. De otra parte, aceleró el transfugio de los grupos oportunistas que siempre aparecen haciendo rosca ante cualquier gobierno y que, ante los rumores, tienden a entroncarse con los nuevos líderes emergentes.

    Una vez que los golpistas lograron el control absoluto de los mandos de las FF.AA. y de la Policía Boliviana, dejaron sin protección armada al gobierno de la Sra. Gueiler. Es decir, ese gobierno quedó totalmente a merced de cualquier grupo armado que saliera a las calles, pues carecía incluso de autoridad sobre los servicios de seguridad del Estado que estaban dirigidos por un ex-general de la Fuerza Aérea; que desempeñaba las funciones de Ministro del Interior.

    Para los banzeristas el gobierno de García Meza no significa más que un puente para la captura del poder total, o por lo menos para intentarlo. El gobierno en el cual participan no es la meta final; su situación actual no es la definitiva, es apenas una situación de tránsito. El propósito central es la captura del poder total y la instauración del Gral. Banzer como presidente de Bolivia. Por eso el Gral. Banzer tiene que permanecer fuera del gobierno, debe demostrar su independencia. El banzerismo es, objetivamente, uno de los soportes del régimen, pero Banzer mantiene su autonomía, su “capacidad de oposición”. El Gral. Banzer necesita un radio de maniobra en su empeño para volver a la Presidencia.

    EL GOLPE

    Para la ejecución del golpe de estado de julio de 1980, Banzer entrega un grupo de 18 paramilitares al coronel Luis Arce Gómez como grupo compacto que tendrían una tarea fundamental, eliminar toda aquella documentación que develaba su accionar ilegal y delictivo durante su mandato. Con la especial recomendación de “no fracturar este grupo” Banzer encarga al grupo paramilitar ejecutar la “operación avispón”.

    La “operación avispón” consistía en tomar por asalto la COB el 17 de julio de 1980, apresar a quienes se encontraban en su interior, pero sobre todo eliminar físicamente a Marcelo Quiroga, principal enemigo político de Banzer.

    Al mismo tiempo, 9 paramilitares de aquel grupo de 18, bajaban de una ambulancia para irrumpir en las oficinas del Congreso y buscar en la oficina del diputado Marcelo Quiroga; toda la documentación reunida y contenida en expedientes en la cantidad de 7 cuerpos que consistían en pruebas y evidencias de los delitos cometidos en el gobierno dictatorial de Banzer, fue sustraída por este grupo.

    Aquel 17 de julio, desapareció el legajo documental probatorio del carácter delictuoso del septenio de Banzer y con él, aquel valiente político Quiroga Santa Cruz, que acopió meticulosamente su contenido con la esperanza de que, en democracia el Congreso, cualquiera que fuese su composición, impidiera la impunidad y revistiera de dignidad a un país saqueado y vilipendiado.

    La muerte de Marcelo fue lamentada en todo el continente, su talante político y su impronta había de ser homenajeada por grandes latinoamericanos.

    Ignoran que Quiroga Santa Cruz permanecerá en la historia mientras quede un solo boliviano capaz de valorar el pensamiento, la integridad y el coraje de los hombres que luchan por la nacionalidad desde que el pueblo despertó a la conciencia de su miseria, de su explotación y de su propia fuerza. Los campesinos, los mineros, los hombres de clase media, correligionarios o no, que conocieron su lucha y escucharon su palabra, mantendrán viva su memoria y la proyectarán en las tareas de la liberación del presente y del futuro.”

    Juan Rulfo – Escritor Mexicano

    Concurro con toda mi congoja y tristeza para decir unas cuantas palabras de homenaje en honor de ese gran compañero y hermano que fue para mi Marcelo Quiroga Santa Cruz, martirizado y muerto por la oscura camarilla que asaltó el poder este año, otra fecha aniquiladora de las ya tan siniestras etapas que vive aquel martirizado país.

    Él fue desde el exilio político a Bolivia en busca de una esperanza, por el gran cariño que le tenía a su patria, por encontrarle un mejor y más permanente porvenir; pero los bastardos lo exterminaron. Y lo exterminaron poque su vitalidad y su rectitud intelectual eran peligrosas para los que veían en el al certero líder de un sistema progresista.

    Tenía que ser el joven entusiasta de causa justa, la victima de la injusticia que hoy se ha apoderado, esperamos que momentáneamente, de esa tierra a quien Bolívar dio du nombra.

    Nos hemos quedado sin Quiroga Santa Cruz, como también nos quedamos sin San Martin, sin Sucre y sin tantos otros que murieron sacrificándose por esta pobre América”.

    Héctor Cámpora – ex presidente de Argentina

    La “operación avispón” tuvo éxito porque no solamente desaparecieron físicamente al líder del Partido Socialista, sino las pruebas documentales necesarias para promover el juicio de responsabilidades en contra de Hugo Banzer Suarez. Desaparecidos todos los elementos contrarios al banzerismo, el camino para la trasmutación del general en “demócrata” se allanó de tal manera que Banzer y ADN pudieron entonces en las nuevas condiciones democráticas revestirse de partido político y pugnar electoralmente el gobierno.

    Tras el retorno de la democracia, al inaugurarse el Parlamento dos asientos estaban vacíos: los de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Gualberto Vega, salvajemente asesinados en la sede de la COB, el 17 de julio de 1980. La ausencia de Quiroga Santa Cruz representaba por sí sola un cambio trascendental que determinaba que el Parlamento instalado en 1982 no fuera el mismo que se había elegido en 1980. Después de contemplar este penoso cuadro parecería que el Golpe de Estado de 1980 y toda la furiosa represión que desencadenó, tuvo un solo propósito: eliminar del escenario político la figura de Quiroga Santa Cruz.

    Para aquellos que arropan a Hugo Banzer Suarez como aquel dictador que se convirtió en “demócrata”, o aquellos que lo justifican bajo la frase “es mejor que un dictador se convierta en demócrata, que un demócrata se convierta en dictador”, es preciso recordarles que Banzer tuvo una violenta metamorfosis, el precio de su transito a la democracia fue precisamente la vida de Marcelo Quiroga, un precio muy alto que pago la historia y el país.

    Marcelo Quiroga no solo dejó un asiento vacío en el parlamento, sino un vacío en la historia política de Bolivia tan grande y duradero que todavía se siente la congoja de su ausencia, la oportunidad para rememorar su legado convoca siempre a tenerlo presente.

    Roy Estrada

  • 50 años ¡vencimos al miedo!

    50 años ¡vencimos al miedo!

    Ese 21 de agosto de 1971, en el golpe de estado de Hugo Banzer, que cumple 50 años y lo traemos hoy a la memoria, se asemeja al noviembre de 2019 porque nos retrata los 21 días que el pueblo resistió a esa embestida cruel de los que asaltaron al poder en complicidad de militares, civiles, policías y la misma Iglesia Católica.

    Pero a diferencia de ese episodio trágico de 1971, hubo una mujer como Domitila Barrios de Chungara que desafío no a la metralla, sino al miedo, una mujer de inmenso coraje que superando el miedo de sus compañeros mineros, supo asumir una conducta que derrotó a la dictadura banzerista.

    La ruptura del miedo ha servido para que plebeyos destronen a las noblezas europeas, la ruptura del miedo ha servido para que en Bolivia se recupere la democracia, arrebatada por las dictaduras. Estamos claros que una actitud individual no es la que mueve la historia, pero es la “chispa que enciende la pradera”, decía alguien por ahí.

    Las investigaciones realizadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que trabajó para la CIDH, nos reveló que el ex ministro de Defensa, Luis Fernando López, había dicho “En noviembre de 2019, en la peor época de la democracia, las Fuerzas Armadas no dispararon ni un cartucho; ningún fallecido fue a causa de la Policía o las Fuerzas Armadas”.

    Lo mismo había dicho el exministro de Gobierno, Arturo Murillo, quien incluso culpó de las muertes a los propios manifestantes, que, en su criterio, se dispararon entre sí. Todas esas falsas narrativas cayeron en saco roto.

    Las investigaciones del Grupo de Expertos, concluyó que en esa ocasión hubo graves violaciones a los DD.HH. con el saldo lamentable, que el gobierno de facto se negó en ese tiempo. Hubo intervención policial-militar que hubiera tenido un triste desenlace, ¿por qué la presidenta de facto firmó el decreto que liberaba de acciones penales a los militares?

    En esos conflictos, con dura resistencia, se terminó con una ley sancionada en la Asamblea Legislativa y luego promulgada por Áñez. Sin embargo, la exmandataria, que nunca se había reunido con los movimientos en conflicto, se atribuyó la solución de la crisis y para colmo dijo ser ella quien trabajó por una “segunda pacificación”!!

    Y para poner el sarcasmo a lo que relatamos es lo que pone a afirmar el exministro Murillo cuando afirma que esa resolución de la crisis tampoco fue con un solo tiro. ¿Vamos a creernos los relatos?

    La lucha del pueblo ya no es simplemente por recuperar la democracia, sino por recuperar el Estado que fue vaciado y desmantelado como protector de la población. Todos los derechos han sido anulados y el derecho a la vida ha sido reemplazado por la obligación de la muerte.

    Bolivia, tras las revelaciones del Informe del GIEI, entra en una dura tarea de construir un futuro frente al temor, la incertidumbre y un futuro hipotecado por un clan cleptocrático que se adueñó del gobierno durante 11 meses tras un golpe sangriento y masacres.

    ¿Será que como Domitila podamos derrotar el miedo que no solo nos mató a bala sino que nos atemoriza cuando los portavoces de la derecha boliviana (dirigentes cívicos, aliados políticos, militares, Iglesia Católica y medios de comunicación afines a esos) nos anuncian la muerte todos los días a nuestra patria?

    La cultura de la vida es paciente, pero tiene un límite, el momento que vivimos requiere mucha serenidad para vislumbrar un futuro que despeje la niebla que no permite ver con claridad el peligro que se cierne sobre las conquistas democráticas, y la supervivencia del mismo Estado. Vencimos al miedo, un desafío que lo asumimos y eso ya es mucho.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • ¿Recuerdos de la historia futura?

    ¿Recuerdos de la historia futura?

    El 4 de noviembre de 1964, hace exactamente 56 años, se inauguraba en Bolivia la negra época de las dictaduras militares, que se extendería hasta 1982. Aquel aciago día, la aviación ametrallaba sin misericordia alguna a los milicianos movimientistas que, leales a su proyecto histórico, se juntaron en el hoy derruido cerro Laikakota de la ciudad de La Paz, para resistir al golpe militar encabezado por los generales René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia. Por sobre los cadáveres aún tibios de obreros y artesanos, ambos generales terminaron conformando un inédito gobierno bicéfalo para dar contento a sus respectivas ambiciones personales.

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  • Fiesta de Todos Santos, ¡vivan los muertos!

    Fiesta de Todos Santos, ¡vivan los muertos!

    En estos días se cruza en la memoria recordar a los muertos, por las fiestas de Todos los Santos y la otra por la de Difuntos, pero aún queda en la retina seguramente de unos pocos aquel episodio trágico del 1 de noviembre de 1979 la Masacre de Todos Santos del Coronel Alberto Natusch Busch.

    Ya nadie quiere revivir días tormentosos cuando se habla de golpes de estado, que en su mayoría, tuvieron la participación de militares en servicio activo, así vendrán a la memoria los golpes de Hugo Banzer en 1971 y de Luis García Meza Tejada en 1980.

    Pero no quiero entrar en episodios trágicos que nos remueven sentimientos de angustia y dolor. Lo que hoy comparto con ustedes, con el permiso de mi gran amigo, Coco Manto, compañero de profesión y gran poeta, periodista que con su habilidad propia de saber acomodar sus textos a determinados momentos de la historia, escribió un texto lindo para este tiempo, y que tituló “Alabados y Calaveras”.

    Ahí se los dejo:

    “Más que día de duelo, Todos Santos era una fiesta. Cantábamos los alabados en los altares que las familias mineras erigían a sus muertos. Íbamos los niños eufóricos por las calles buscando tumbas a domicilio para cantar “alabado sea el Señor/sacramento del altar/ y la Virgen concebida/ sin pecado original”, luego de que el corero en jefe entonara la estrofa para las almas o angelitos, sean adultos o niños. Eran coplas de honra al difunto o de burla a la diabla muerte. Los altareros nos regalaban t’antawawas, panecillos horneados como palomas, serpientes, cruces, escaleras o estrellas que cargábamos en saquillos al hombro.

    A veces, nuestro corero se mandaba una estrofa aparte para que el deudo le dé algo mejor, un bizcochuelo, por ejemplo. “Don Serapio buena gente/ siempre fue trabajador/ y dos ángeles lo llevan/ al servicio del Señor”. Lo único seguro en Siglo XX y Llallagua era la gran cantidad de muertos cada año y los juglares poníamos en boca del corero coplas como ésta para los líderes sindicales Pimentel y Escobar: “Irineo y Federico/ con San Pedro ya estarán/ siendo que eran comunistas/ a pesar del capellán”. O para los masacradores: “Leuke leuke, puca chaqui/ nuestro Dios te ha de botar/ por tu uniforme de caqui/ y tu rifle de matar”.

    Aunque en México la fiesta todosantera está venturamente viva gracias a la resurrección de la Catrina del pintor Posadas, ya no se componen calaveras (“calacas”), epitafios públicos para la gente que se quería ver muerta. Antes se publicaban suplementos festivos con lápidas para políticos, artistas, diputados, patrones y demás celebridades.

    Año con año, hasta el 2005, la empresa Excélsior encargaba a sus epigramistas, el vate Campos Díaz y Sánchez y yo, calaquear a unos 80 personajes en sus revistas y diarios. La lápida iba con una caricatura del muertito. En 25 años fui autor de unas 700 lapiditas. Recuerdo algunas. Del presidente López Portillo: “Muy seria llegó la Parca/ al fúnebre conventillo/ y dijo al poner su marca:/ Me traje a López Porpillo”. De la actriz María Félix: “Al verla perfecta y bella/ se le aflojó la guadaña/ y ya enamorada de ella/ ¡la Flaca se hizo lesbiana!”. De Fidel Castro: “Con odio y muy yanquimente/ me mataste tantas veces…/ Ahora te digo de frente:/ ¡Gusana, no me mereces!”. De Marcelo Quiroga: “En la memoria de todos/ gozo de cabal salud,/ y vos, pus de Chonchocoro,/ ¡te pudres en tu ataúd!”. De la iglesia metida con el narco por millonarias limosnas: “Sin que parezca pecado/ escuché en el cementerio/ a un cura pichicatero/ cantando: Dios sea lavado (…)”.

    Ya no hay, pues, alabados ni calaveras. Sin el genio y la malicia para tratos de postmortem, la creatividad popular arde en el fuego fatuo de las conchudas redes sociales con sus aparatejos celulares, aypuds y demás guaraguas tecnológicas que todo lo traen hecho y compuesto. Peor aún, los niños de hoy ya no imaginan la Noche de Muertos sin el jalowin, babosada gringa que les hace ir de puerta en puerta disfrazados de fantasmas pidiendo golosinas o dinero. ¡Bah!”

    Es una gran parte del texto que me atreví a recoger a un inspirado y talentoso escritor y poeta como es Coco Manto. Oportunidad que me brinda para darle un fuerte abrazo y en ese entrañable recuerdo de sus obras, decir que reviviremos el tiempo de la Fiesta de Todos los Santos y Fieles difuntos a la manera que nos propone Coco, una verdadera fiesta en nombre de los muertos… ¡¡Todos Santos: vivan los muertos!!

    *Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

  • Un empresario llamado Samuel

    Un empresario llamado Samuel

    Jeaninne Añez ha renunciado a ser candidata de esa juntucha llamada JUNTOS a la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. Al momento de anunciar esa decisión, estaba a su lado el candidato vicepresidencial y empresario Samuel Doria Medina, poniendo cara de circunstancias; en tanto que brillaba por su ausencia el bocón del ministro Arturo Murillo, afecto al show y a pasar por primera figura en todo escenario que monta el gobierno de facto.

    Desde ya, diversos analistas se ocupan y se ocuparán del tema, imaginando a quién beneficia esta tardía deserción, si los votos migrarán hacia fulano o sutano, si ahora se recompone el panorama electoral, y muchas otras hipotéticas posibilidades. En su mayoría, tales analistas opositores se las dan de adivinos para indagar en alguna bola de cristal, dónde está la varita mágica que pueda, de alguna manera, revertir la tendencia electoral a favor de una derecha que nada ofrece al país, pero que tiene como consigna evitar, por todos los medios, el retorno del pueblo al gobierno.

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  • BANZER, NI OLVIDO NI PERDÓN

    El 21 de agosto de 1971 se consumaba un golpe militar fraguado y financiado por el imperialismo yanqui a través de su embajada en Bolivia, pertrechado por los militares gorilas de Brasil y Argentina y ejecutado por un puñado de militares que mal usaron su institución en beneficio de intereses extranjeros y por fascistas del MNR y FSB que no dudaron en disparar al pueblo inerme que salió a defender al gobierno popular del presidente Juan José Torres Gonzáles. El artero cuartelazo costó la vida a miles de bolivianos, no sólo en las acciones militares de ese día, sino a causa de la persecución, el uso de la tortura y la desaparición de combatientes populares víctimas de la Operación Cóndor, de la que participara Hugo Banzer junto a sanguinarios dictadores como Augusto Pinochet y Jorge Videla, entre otros dictadores adiestrados en las escuelas norteamericanas especializadas en el asesinato y represión a sus propios compatriotas.

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