El gobierno “aparapita” es un collage de parches políticos sin ideología clara, atrapado en remiendos neoliberales, desigualdad y sin alianzas sociales, frente a una sociedad diversa que exige respuestas reales.
Leer más...Mientras el gobierno miente sobre el número de asistentes, y financiamiento, la realidad es que el pueblo se autoconvocó con la fuerza de la militancia y la convicción.
Leer más...Se justifica este tipo de proyectos con el discurso de «desarrollo», pero en la práctica el beneficio suele concentrarse en constructoras, inmobiliarias y actores privados, rompiendo la planificación urbana y del derecho ciudadano a un ambiente sano.
Leer más...En la política boliviana actual, esta reflexión señala un problema muy concreto: la tendencia a que los proyectos políticos dependan de líderes fuertes, en lugar de construirse sobre estructuras colectivas.
Leer más...Mientras tanto – los sectores populares urbanos y rurales— sigue esperando respuestas concretas. La gasolina adulterada, la inflación silenciosa y la tierra avasallada son síntomas de un modelo que ha perdido toda brújula ética.
Leer más...Esta ley les abre una vía legal, encuadrada perfectamente con la democracia liberal burguesa, para succionar tierras campesinas. Simplemente compran la deuda del pequeño convertido en mediano, lo asocian en condiciones desiguales, o sencillamente le alquilan la tierra hasta que la FES fracase y el INRA la remate.
Leer más...La destrucción del Estado Plurinacional es el objetivo central del gobierno de R. Paz, cada decreto tiene esa misión, la destrucción de todo lo avanzado en dignidad, derechos y economía.
Leer más...¿qué ha evaluado el Tribunal Supremo Electoral? ¿La legalidad o la simpatía? ¿La documentación o la conveniencia política? ¿Seguiremos creyendo, así, en un TSE que no garantiza procesos electorales?
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