Etiqueta: Sobreprecio

El viernes acompañé de casualidad a un amigo a comprar oxígeno. De casualidad, digo, porque lo había hecho hace unos meses atrás. Al mismo lugar. Recuero que entonces pagó algo así como cien pesos por el producto; por lo que me sorprendió que, esta vez, pagara muy agradecido por el inmenso favor recibido, cuatrocientos bolivianos. Le hice notar mi extrañeza; entonces me contó que “de favor” le estaban dando un tanque por ese precio, que el producto escaseaba en plaza y que era una verdadera bendición poder contar con amigos leales que al menos se lo proveían.

(más…)

Hipócrates fue un famoso medico griego que nació casi quinientos años antes de Cristo. Observador acucioso del organismo humano, es el más célebre de los médicos del mundo; no sólo por sus conocimientos en una época de escaso desarrollo de la ciencia médica, sino por su amor al prójimo procurando evitarle sufrimientos y por su respeto a la vida humana. Inspirado en ese ejemplo, en 1948 se redactó el juramento apodado “hipocrático” en una convención realizada en Ginebra, Suiza; una suerte de compromiso que es prestado por los profesionales que se gradúan en esa rama. Es cuando solemnemente repiten el texto siguiente: “En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad. … Tendré absoluto respeto por la vida humana”.

En las postrimerías del gobierno de Evo Morales, el pueblo boliviano fue víctima de una de las más criminales y largas huelgas que se recuerdan en la historia moderna: a título de mejores condiciones de trabajo y otras demandas, los médicos negaron el servicio a miles de pacientes, olvidando el juramento realizado. Una millonaria campaña adornaba las vitrinas de negocios elegantes, autos último modelo y centros privados de salud, con la consigna “Yo apoyo a mi médico”. El pretexto encubría su férrea oposición a que el país contara con un Sistema Único de Salud (SUS) que pretendía aminorar las abismales diferencias en la calidad de los servicios de salud, hasta ahora basados en una estructura de seguros gremiales absurdo. Tan pronto fue derrocado Evo, desaparecieron como por ensalmo todas las preocupaciones y reclamos de los galenos, que retornaron mansos y tranquilos a sus fuentes de trabajo. Ya habían cumplido su parte en el complot made in USA para sacar del poder al irreverente indio que afirmaba que la salud es un derecho humano y no una mercancía.

(más…)

Arturo Murillo hace grandes esfuerzos por hacernos recordar a su antecesor, Luis Arce Gómez, aquel ministro militar que, en la narcodictadura de Luis García Meza, aconsejaba a los opositores andar con el testamento bajo el brazo. Casi lo logra -aclaramos, el ministro Murillo y no el otro-, por sus constantes amenazas y escarmientos a todo lo que huela a oposición. Hay que reconocerle también el mérito de ser bastante consecuente entre lo que amenaza y lo que hace, compitiendo de igual a igual con el otro personaje ya fallecido.

«El bolas», como se lo conoce al ministro Murillo, ha estallado en cólera e indignación ante una investigación periodística realizada por el canal Gigavisión, que pone en evidencia sus grandes dotes y olfato para hacer dinero fácil. El trabajo informativo del periodista Junior Arias se basa en documentos que resultan pruebas irrefutables para el iracundo ministro, que no desentona con el resto del gabinete de Doña Jeaninne Añez a la hora de inventar sobreprecios y coimas.

(más…)

Por Ernesto Eterno | 30/05/2020 | Bolivia / Fuente: Rebelión

La maldad no cesa en su siniestra tarea de enlodarlo todo, para que no quede nada, y por siempre.

Síntesis

A seis meses desde aquel fatídico golpe de noviembre del 2019, el régimen de Jeanine Añez no ha hecho otra cosa que derrumbar toda posibilidad de reordenamiento institucional. Con una fulgurante rapidez y astucia criolla, convirtieron el Estado en un botín de guerra. No hace falta reeditar dos décadas de un nuevo ciclo neoliberal para demostrarnos que una derecha voraz y sin ningún proyecto alternativo, guiado por intereses externos, solo es capaz de ofrecer más de lo mismo: la suma de miseria moral, concentración de riqueza ilegal y condiciones explosivas de extrema pobreza, bajo el ropaje de democracia. Como corolario, el retorno enajenante a la vieja cultura de sumisión y al estandarte de la culpabilidad nacional.

El escándalo de los sobreprecios en la compra de respiradores es de proporciones simplemente dantescas, no tanto por el valor del robo, que también lo es, sino por la forma, el momento y los funcionarios que ejecutaron el atraco. Nada hace suponer que los asaltos sistemáticos ya producidos contra empresas públicas o que están ocurriendo ahora, bajo la sombra de la pandemia, no adquieran este mismo patrón criminal. Esta letal y artera puñalada en el corazón del país retrata a un gobierno convertido en una vulgar banda de asaltantes armados. Enfundados en la santa biblia y con la palabra democracia entre los dientes apretados penetraron por los pasillos del Palacio de Gobierno con la sola idea de convertir el tiempo y la oportunidad en riqueza manchada con sangre. Infamia e impostura, son las dosis diarias que alimentan su idea de poder y venganza en medio de ritos desproporcionados de codicia y lujuria. La pandemia es la coartada perfecta para sus crímenes imperfectos, represión de por medio, cubierto por una bastarda cortina de humo mediático. Nuevamente, gobernantes de cuello blanco y estilete encarnan la maldad misma como si se tratara de una peste enviada por quienes más odian nuestra patria. Si ellos son la parte grotesca del festín de bagatela, como clase tradicionalmente cleptómana, no debemos soslayar a sus patrones extranjeros que hoy ocupan, dirigen y saquean a gran escala nuestro patrimonio nacional.

(más…)

NUESTRA PALABRA No 6

Las organizaciones sociales urbanas y sectores profesionales de todo el país, preocupados por la
desastrosa gestión gubernamental de la presidenta de facto Jeanine Añez, expresamos nuestra
preocupación y rechazo contundente a la administración corrupta e ineficiente que pone en riesgo
la vida de la población.

La corrupción es un delito, pero la corrupción en una catástrofe sanitaria es un acto criminal y que según la Ley de Lucha Contra la Corrupción, Enriquecimiento Ilícito e Investigación de Fortunas “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, no prescribe. En los últimos días todo el país y el mundo fue testigo de uno de los hechos de corrupción más indignantes, la compra de 170 respiradores con sobreprecio, pero este, se suma a los numerosos casos de corrupción que ya se investigan en el Ministerio Público, son sólo los conocidos hasta ahora. Estamos ante el descarado saqueo y desfalco de los recursos públicos, no les importa aprovecharse del dolor de la catástrofe para llenarse los bolsillos. Esto aún, sin conocer el manejo y destino de los más de 1.100 millones de dólares de ayuda internacional.

La respuesta de este gobierno no causa sorpresa, “sacrifican a peones para mantener a la reina”, tratan de encubrir estos escándalos a cualquier costa, esto se constata con la sintomática desaparición del Contralor General, la intervención sin resultados del Fiscal General, llegando al absurdo de pretender que creamos que estas denuncias de corrupción forman parte del sabotaje y conspiración a su deficiente gestión. Es un insulto a la inteligencia ciudadana. De igual manera condenamos la actitud de Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, que ante la escandalosa gestión gubernamental de Añez, pretenden “lavarse las manos”, ellos son los responsables políticos del golpe de Estado que luego devino en un gobierno autoritario y corrupto. Exigimos, por lo tanto, a las autoridades una investigación transparente y objetiva de todos los casos de corrupción.

(más…)

Literalmente, el escándalo por la compra de los respiradores o ventiladores hecha por la dictadura de Jeaninne Añez, Carlos Mesa y Fernando Camacho, tira excrementos por todo lado e intenta –por la vía de los grandes medios– involucrar hasta al defenestrado MAS, como culpable del delincuencial y doloso negociado que se hace con la salud del pueblo.

El tema, políticamente manejado, encuentra a dos seudo contrincantes en posición de apronte, aunque repartiéndose sonrisas por si acaso esto termine por favorecer al candidato de los salvajes e indios. Carlos Mesa se frota las manos, cada vez que salen a luz los nombres de los ministros, viceministros, directores, cónsules y demás comedidos que, de seguro, algo mordieron con el sobreprecio desvergonzado. Finalmente, piensa, son hombres y mujeres de la otra candidata.

El tema es serio. No han sido unos cuantos centavos, ni el famoso “10% de comisión” de las compras estatales: se trata de un sobreprecio que va más allá de la prudencia; entre tres y cuatro veces el valor real de mercado, por cada aparato, además de caro, inservible. ¿Dónde está ese dinero? ¿Se evaporó? Tal vez una respuesta audaz del muy inteligente ministro Murillo es que esa platita está en los bolsillos del Evo en Buenos Aires, ya que su aparato de inteligencia ha detectado que “Fernando Valenzuela, responsable de la Dirección Jurídica del Ministerio de Salud, fue relacionado con el MAS ya que llegó a esa cartera de Estado junto a Gabriela Montaño”; como reseña una comedida nota de prensa. En suma, todos salpicados, menos el ilustre e ilustrado candidato Carlos Mesa, pieza de recambio de la embajada norteamericana, seguramente preocupada porque su mujer de confianza le salió corneta.

(más…)